Si alguien me hubiera dicho que tantos años después iba a estar trabajando con números, cifras, indicadores vinculados a la ley más neurálgica del Estado, no lo habría creído. Sobre todo porque, en mi experiencia, mi trabajo siempre estuvo vinculado con todo, menos con economía. De hecho, fue un tema que evité todo el tiempo y que hasta que llegué a Presupuesto, no lo comprendía.
Por suerte los cálculos de las partidas y la formulación del Presupuesto no está en mis manos, porque lo que se llama buena en matemáticas, no soy; a mí lo que me toca es comunicar el Presupuesto desde el Gobierno y ese ha sido mi oficio desde el 1998 cuando empecé a escribir y del 2003 cuando entré a television.
No ha sido tarea sencilla, por aquello de uno cambiar su programación mental, estrenarse en un tema tan grande, tan de rigor, tan técnico, pero tampoco ha sido imposible. He tenido la suerte de acompañarme de un equipo formidable, con el mismo nivel de curiosidad, de rigurosidad y atención al detalle que yo; y me ha tocado la dicha de aprender del verdadero maestro del Presupuesto que ha sido siempre José Rijo Presbot, así que comunicar su gestión, sabiendo él tanto de números como de Comunicación, ha sido un verdadero privilegio y una escuela constante.
He sido testigo de grandes cambios en esta gestión y formar parte de ellos, también me llena de orgullo. Me recuerdo recién entrada en el departamento de Comunicaciones, cómo me sentía ante aquel reto y entre gente que sabe tanto del tema, con grandes aportes y con la seriedad y compromiso que asumen el trabajo; cómo me cuestionaba ante aquel reto; cuánto me costó salir de mi zona de confort; cómo iba aprendiendo sobre la marcha de los meses y mi impresión cuando vi cómo todo marchaba entre los equipos, desde el director, el subdirector y todas las áreas.
No puedo negar que por momentos claro que pensé que no iba a poder o que el tema me iba a quedar grande, hasta que con el tiempo entendí que mi papel ha sido comunicar el Presupuesto de la manera más ciudadana posible, sobre todo porque esa es la línea de Rijo, que viene de la línea de lucha social y su defensa del derecho a saber. Ahí entendí que ese factor jugaba a mi factor, porque en lo adelante y hasta la fecha, la comunicación ha estado enfocada hacia el ciudadano que quiere conocer el destino y el uso de los recursos del Estado de la manera más sencilla posible.
En estos años he vivido los grandes avances de gestión, que van desde un reporte semanal de ejecución presupuestaria, que bautizamos como “La notificación de los martes”; información servida diariamente en todas las plataformas; cercanía con la ciudadanía; más de 70 “Encuentros Ciudadanos” con distintos sectores sociales; iniciativas como “Presupuesto en las Aulas”, el podcast “Hablemos de Presupuesto”, “El Presupuesto en la historia”, trabajo audiovisual documental producido por nosotros; haber ganado un Premio Latam Digital en Colombia, como reconocimiento a nuestro trabajo; la calidad del equipo humano que, modestia aparte, se traduce en la calidad gráfica y audiovisual que empeñamos y que dicho crédito pertenece a las 11 personas comprometidas del equipo de Comunicaciones que dicen que sí a todas las ideas que me pasan por la cabeza, a veces hasta un domingo por la tarde.
Después de seis años entendí que comunicar el Presupuesto también es una forma de hacer ciudadanía: explicar cuánto tiene el Estado, en qué lo gasta y por qué decide priorizar unas cosas sobre otras es, en definitiva, acercar el Estado a la gente.
Todo esto, sin contar con la larga lista de logros y conquistas a nivel sustantivo que han hecho del trabajo de Rijo Presbot, más que una gestión de cambios, una gran gestión para la historia, y que responden no solo a su liderazgo y el de don Iván Ramírez, como subdirector, sino también al formidable equipo técnico, sustantivo y transversal, que le han dejado hacer sus aportes, que sus ideas son escuchadas y que se les reconoce su talento y entrega.
Hoy escribo desde la gratitud, pero sobre todo, desde la dicha de seguir formando parte de este equipo que está escribiendo este capítulo de la historia del Presupuesto. Celebro hoy, un día después de que esta gestión cumpla 6 años, la suerte de aprender algo nuevo todos los días, de contagiarme de la juventud de quienes forman mi gran equipo y de la capacidad de asumir retos aunque se sientan grandes y sobre todo, de creer en mí.
Qué suerte la mía.






















