El Portal De San Francisco De Macorís

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Si hemos crecido económicamente, por qué tanta desigualdad

Hace unos días nuestro Presidente orondamente proclamaba que hemos entrado a la órbita de los países con ´´Hambre cero´´, esta es una categorización que la  organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), da a los países que reducen la proporción de personas que padecen subalimentación crónica a menos de 2.5%. Esto no quiere decir que ya no exista ninguna persona que padezca hambre o pobreza, todavía hay gente entre nosotros que tiene su dificultad en estos renglones pero en comparación con años atrás, hay que reconocer que las cosas han cambiado.

Desde hace 25 años la república Dominicana, económicamente no es la misma, hay un gran empuje en esta área del quehacer nacional y por todos lados vemos las diferencias, pues a nivel mundial estamos catalogados como una de las economías más pujantes de la región, pues hemos crecido en un 500%, la pobreza se ha reducido alrededor de un 50% y la extrema en un 75%, la esperanza de vida anda por los 74 años, con esto y otros números que se pudiesen citar es indudable de lo que ha ocurrido. Ahora bien, no solo en ello han ayudado los últimos gobiernos que hemos tenido en estos 25 años, sino también la decisión y emprendimiento de muchos grupos empresariales y hombres de negocios, junto a la buena inversión extranjera que ha llegado, unido al buen desempeño laboral y de preparación de nuestra gente en  edad de trabajo.

Pero algunos sienten y perciben, que la gran bonanza económica, no ha sido distribuida de una manera uniforme que impacte en verdad en toda la población, por ejemplo: hay desigualdad a nivel de los ingresos, pues una parte de la riqueza generada se concentra en una porción pequeña de la población, donde hay familias con ingresos altos y otras apenas cubren sus necesidades. Las provincias más importantes y las grandes ciudades tienen a nivel territorial más oportunidades que las demás. Aunque el acceso a la educación ha mejorado, sin embargo la calidad deja mucho que decir, la diferencia entre la educación pública y la privada sigue siendo abismal. Y que decir de la cobertura en el campo de la salud, sobre todo en lo concerniente a los seguros, hay muchas diferencias en cuando a la calidad y rapidez en los servicios y atención al paciente, carestía en los procesos y citatorios médicos, y sigue la gran diferencia entre quienes pueden acceder a los servicios privados y los que depende únicamente del servicio público. Todavía la informalidad laboral se mantiene, con ingresos inestables y sin los beneficios de la seguridad social. En lo de la vivienda se ha avanzado, como en todo, pero la calidad  de las arquitectura espacial del hogar, junto al hábitat no es de lo mejor, y en muchos casos con precariedad en los servicios. En cuanto al género, aunque las mujeres han aumentado su participación en la preparación profesional y en el trabajo, ellas siguen recibiendo menores ingresos que los hombres, y se le dificulta más llegar a estamentos de dirección ejecutiva.

Todo esto unido a que mucho se invierte en burocracia gubernamental, corrupción administrativa y realización de obras, que sí son importantes, pero no tan prioritarias en el momento presente y ante otras más urgente, es lo que crea todo este panorama de desigualdad, ante la gran oportunidad que ahora económicamente se nos presenta, y debemos aprovechar, para la realización de esa tan anhelada EQUIDAD Y JUSTICIA SOCIAL  que debe darse en nuestra sociedad dominicana.