El Portal De San Francisco De Macorís

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¡Oh, PISA!, qué tanto pesas

PISA es el tema que ocupa la atención de muchos. Medios y comunicadores, políticos de un lado y de otro, lo tienen como tema del día. Es inevitable hacerlo, pues se presta para muchos comentarios e interpretaciones. Todo depende, como me dijo un amigo a propósito del tema, de los intereses de cada uno. ¡Qué pena!

Aunque en general se admite que los procesos educativos y, sobre todo, aquellos que tienen que ver con logros de aprendizaje de los y las estudiantes toman su tiempo, en muchos de los comentarios e interpretaciones eso se obvia. Claro, por supuesto, los resultados, en el caso de PISA, mueven para muchas conjeturas.

Es nuestra cuarta participación en el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) organizado por la OCDE, cuando nos iniciamos en el año 2015 y continuando luego en el 2018, 2022 y esta última aplicación del año pasado, 2025. Es decir, diez años desde esa primera vez.

Los números se mueven erráticamente, subimos un “chin”, bajamos otro tanto o nos mantenemos más o menos igual. Mejoramos en “algo inesperado”, como es el de la Ciencia en esta última aplicación, pero en las demás, o estamos igual o el promedio bajó con respecto a la o las anteriores aplicaciones. Una especie de electrocardiograma del corazón educativo: los aprendizajes.

En general, nuestros resultados como país se colocan muy por debajo del promedio OCDE, siendo incluso de los más bajos en la región latinoamericana. Trece años de asignación del 4% del PIB a educación (más de 2 billones de pesos en total) no parece que han sido suficientes. Cinco hipótesis se me ocurren para comprender el problema:

  1. Hipótesis 1: La inversión en educación no guarda una relación directa, ni mucho menos proporcional, con respecto a los logros de aprendizaje de los estudiantes. (Debemos ser cautelosos con la aplicación del principio de causalidad en educación y muchos otros ámbitos de la vida, pues son múltiples los factores vinculados).
  2. Hipótesis 2: La pobreza es un factor relacionado directamente con los logros de aprendizaje. (Aunque la evidencia general apoya esta proposición, cuento con evidencias de que no es determinante).
  3. Hipótesis 3: La discontinuidad de las políticas educativas no permite que le demos el tiempo necesario a las mismas para conocer su impacto en los fines y propósitos para las cuales se diseñaron e implementaron. (Todos sabemos que el cambio de funcionarios siempre ha dejado de lado las acciones que se vienen desarrollando).
  4. Hipótesis 4: Las deudas históricas en educación llegaron a ser tan profundas en términos de su deterioro que su recuperación como incluso, su avance, supone mucho más que aumentar el gasto. (Hay muchos aspectos cualitativos en el sector, como es la calidad del docente, que es una cuestión bastante compleja).
  5. Hipótesis 5: La calidad del gasto, es decir, en qué renglones se invierten los recursos de manera prioritaria, juega un factor importante para alcanzar los fines y logros de la educación, sobre todo, los aprendizajes de los y las estudiantes. (Este, al igual que los anteriores, también es un tema complejo, sobre todo cuando hay razones exógenas que pesan de manera importante en dicho gasto).

Por supuesto, se pueden plantear muchas otras hipótesis alternativas que ayudarían a comprender mejor el tema en cuestión como, por ejemplo, la valoración social, familiar y personal del valor de la educación; la cultura del atajo para alcanzar el éxito a corto plazo muy característica de la época; entre otras. Igual, una combinación de todas estas.

Estoy preparando un análisis más profundo de los resultados de nuestros estudiantes en la prueba PISA para ser presentado en el marco de la Conferencia Magistral Dr. Jacqueline Malagón en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña el próximo mes de octubre.

En un breve comentario que hiciera en mi muro de Facebook hace unos días y que reza:

“Oh PISA, qué fuerte PISAS. El avispero. Ningún presidente como tampoco ministro de educación debe esperar que las «cosas» que hagan, por iniciativa coyuntural hará que los estudiantes aprendan significativamente. Eso, en general, es politiquería barata.

La vieja costumbre de ignorar lo que las autoridades pasadas han hecho, es decir, la consabida discontinuidad de las políticas; el uso abusivo y desconsiderado del presupuesto, haciendo de la nómina, un hervidero de mala práctica; una escuela tan lejos del ministerio que este no parece tener ninguna autoridad en ella, por lo demás, carentes de todo, incluso, de lo más importante. Una formación docente que aún tiene mucho que desear. Y no digamos, la falta de autoridad y un clima escolar que aún tiene mucho que cambiar.

Estos y otros factores son los que nos permiten comprender los bajos logros de aprendizaje en PISA.

PISA toma como pretexto la evaluación de las competencias fundamentales necesarias en el mundo de hoy en los estudiantes como la estrategia principal para evaluar al país y al sistema educativo en sus políticas y en la gestión de las mismas.

Desde PISA 2015 a PISA 2025 la gestión del sistema educativo ha adolecido de los mismos males, con más o menos intensidad.

¿Era posible esperar otra cosa?”

Comentarios de los más variados recibí por algunas de las redes:

  1. R: “Mucha verdad, un sistema educativo que baila la música de otros referentes, donde no somos auténticos en nada, a la deriva, no podemos esperar mejores resultados. Mucha inversión en historias donde nuestra escuela y sus actores no son los protagonistas, no tendremos resultados”.

C.M: “Es que la escuela y el sistema educativo deben centrarse en su propósito, al margen de la política partidaria. Hay responsabilidades sociales, familiares y mediáticas; también problemas de continuidad, organización y prácticas de enseñanza y aprendizaje. Son muchos años de esfuerzos con pocos resultados. ¿Seremos capaces de hacer un examen honesto y consciente de la educación, y reconocer con objetividad qué no estamos haciendo bien? En algún punto están las fallas que aún no hemos sabido mirar. Hay muchas intenciones y planes que parecen buenos, pero ¿cómo se va a resolver esto?”

M.S: “Nuestro sistema educativo no tendrá posibilidad de cambiar siempre que se continúe repitiendo la misma práctica en cada una de sus estructuras, esto es, siendo en cada uno de los cuatrienios políticos una manifestación de la dirección política que esté en turno, olvidando que el acto educativo es procesal y por tanto debe responder a un proyecto de estado, no a un interés personal y casual, por lo que la educación como un proyecto de un estado nacional debe dársele continuidad en el tiempo para que sus frutos se puedan evidenciar como un producto acabado en las generaciones que han sido parte protagónica de la ejecución de este proyecto de estado.”

A.M: “Me animo a emitir algunas consideraciones al respecto con ánimos de ayudar.

Dado que el carácter formativo de una evaluación dispone de una relevancia importante, en razón de que intenta corregir las debilidades identificadas y tomando en consideración la naturaleza de las pruebas PISA, insto a dos actores del sistema educativo a revisar el desempeño de sus roles:

Los docentes;

Los padres y/o tutores.

En cuanto al Ministerio de Educación, debe mantener en ejecución permanente la evaluación a su sistema, que tome en cuenta entre otros ejes:

Filosofía (fines, objetivos)

Pertinencia curricular

Eficiencia del Sistema

Eficacia del Sistema

Actores del Sistema

Me estoy refiriendo a evaluaciones permanentes no “autopsias” como lo son las pruebas nacionales”.

R.M: “Es muy lamentable que en cada evaluación, nuestro país se sitúe en los últimos lugares en el desempeño de nuestros estudiantes, a pesar de la gran inversión que se está haciendo en el sector, del 4% del PIB.

Las causas del bajo desempeño de nuestros estudiantes, es multisectorial, si bien la formación del docente es determinante para los buenos aprendizajes, hay una familia que también debe jugar su rol en la educación de sus hijos, y tristemente no es así, los padres han dejado todo a la escuela.

¿Qué aportan los medios de comunicación, las redes sociales a la educación de nuestros estudiantes?, más bien son elementos de distracción y deformación para su sano crecimiento.

¿Cuáles han sido las acciones remediales que se han llevado a cabo de parte de las autoridades competentes, después de los resultados de las evaluaciones anteriores?, si seguimos haciendo lo mismo, no habrá cambios, urge una real transformación de la escuela dominicana.

Todos debemos sentirnos interpelados con estos resultados, todos somos maestros de la vida y debemos enseñar con nuestro ejemplo.”

Por otras redes, y hasta llamadas telefónicas, me mostraron la diversidad de opiniones como soluciones al problema que se plantea. Hay que darle las gracias a PISA por el debate que ha suscitado en la sociedad dominicana y que debería desembocar en una mejor atención por parte de los gobernantes y los aspirantes a gobernar, como de la sociedad en general, pues la educación no es patrimonio de nadie, en sus problemas como tampoco en sus soluciones.