La venganza asiática

Las ciudades dominicanas están azotadas por un caos casi incontrolable. Son los llamados motores para los dominicanos, motos en el resto del continente. Motocicletas para todos. Algunos le llaman la venganza japonesa o china, por la cantidad de motores de esas naciones que invadieron el país desde mediados de los 60 y los 70 hasta la actualidad. Fue un proceso lento, que se masificó en los 80 y 90 del siglo pasado y continuó en el nuevo siglo XXI.

Son un fenómeno sociológico que combina la urbanización muy acelerada -aproximadamente 80% de la población en la actualidad-; la falta de oferta de transporte público por el sector estatal/privado y la desconfianza por una gran parte de la población -que incluye a los ayuntamientos y al gobierno central-; y la mayor capacidad económica de los agentes privados para hacerse con un motor para solucionar los problemas de oferta de transporte.

Hemos podido constatar cómo este fenómeno de la masificación del uso de las motocicletas de bajo cilindraje no es exclusivo de nuestro país. Países de nuestra región latinoamericana experimentan presencia de motoristas en algunos casos mayores que la de nuestro país. Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina y Centroamérica también están afectados por el fenómeno.

El Pew Research Center de EEUU realizó una encuesta en la que participaron un total de 44 países pertenecientes a todos los continentes.  Ese estudio arrojó datos muy significativos en cuanto a cantidad de motores totales, accidentes y muertos/mutilados. Dicho estudio debe ser comparado con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO) que complementan las informaciones para un análisis comparativo. La prevalencia de los motores en América Latina y El Caribe y Asia del Este y del Sur son muy reveladoras y las medidas que habría que tomar en nuestro país literalmente para salvar vidas de nuestros jóvenes.

De los 10 países con mayor prevalencia de motos per cápita, el número uno (1) es Vietnam, con 0.77 motos por persona, para un país de 100 millones de habitantes. Esa cifra nos dice que Vietnam tiene unas 77 millones de motocicletas. Siguen en prevalencia del 2 al 10, Taiwán (0.62); Indonesia, el tercer país más poblado del mundo (0.48); Malasia (0.41); Mongolia (0.39) en sexto lugar Uruguay (0.38); sigue Tailandia (0.32) en octavo puesto Colombia (0.25) igual que República Dominicana en novenopuesto con (0.25) y en décimo lugar India, el país más poblado del mundo con 0.19 motos por cada habitantes de 1,600 millones de habitantes para unos 240 millones de motos.

Ahora bien, en la tasa de mortalidad está en primer lugar la República Dominicana con 41.7 muertos por 100,000 habitantes. Sigue Tailandia con 24.3 fallecidos por cada 100,000 habitantes, poco menos de la mitad de nuestra mortalidad. La República de Benin en África Occidental con 21.0; en cuarto lugar Paraguay con 19.5 cada 100,000 habitantes. En quinto lugar Vietnam con 18.8 fallecidos por cada 100,000 habitantes y en sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo están Colombia (17.5); Malaysia (17.2); Camboya (16.5); Venezuela (16.1) y en décimo puesto Laos con 15.6 fallecidos por cada 100,000 habitantes.

Lo de nuestro país es escandaloso. Es una epidemia que diezma nuestros jóvenes de ambos sexos. No existen registros de sobrevivientes amputados de algún miembro (pierna o brazo, total o parcial) pero la OMS considera que dicha cifra puede alcanzar 20 millones en su parte más conservadora o 50 millones como su cifra mayor. La Sociedad Dominicana de Emergenciología estima que los sobrevivientes hospitalizados cuestan a la sociedad y/o al Estado unos 700,000 pesos dominicanos diarios y según el Diario Libre dicho costo puede alcanzar 130 mil millones de pesos al año en todos los costos envueltos. Esa cifra representa un 2.2% del PIB.

El Dr. Eliezer Jiménez, presidente de la Sociedad de Emergenciología afirmó que en 2025 cerró con 1994 fallecidos y unos 104,666 lesionados a distintos niveles. En cualquier hogar de clase trabajadora o baja, es fácil inventariar 2, 3 y  hasta 4 personas por hogar afectadas. Pero lo más grave es que en la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre de 2017 (Ley 63-17) todo está regulado. El uso de cascos protectores para ambos ocupantes, la necesidad de seguro, matrícula (placa) y licencia de conducir motores, las multas, la velocidad, y un largo etcétera. Pero los Policias de Transito no hacen su labor. La noche está totalmente ausente de las calles de nuestras ciudades y las avenidas se transforman en circuitos de velocidad, carreras y ruido insoportable para los ciudadanos.

Las motocicletas perturban la paz de los ciudadanos, incluidos los conductores de carros, de camiones y cualquier tipo de vehículo de 4 ruedas. Primero por alta densidad y la no observancia de reglas. El manejo en zigzags, el no respeto de los semáforos, y la agresividad hacia todo otro tipo de vehículo o peor de peatones. Se han confirmado casos de agresiones colectivas de motoristas a conductores de carros.

En Brasil, en la ciudad de Sao Paulo, la alcaldía ha implementado los llamados carriles azules,especializados para circulación de motocicletas, por lo menos en las principales calles y avenidas. En Santo Domingo los carriles bici de algunas avenidas están siendo utilizados por motos y dada la baja densidad de bicicletas los mismos podrían transformarse en carriles azules tipo Saõ Paulo. Además habría que fortalecer la aplicación de la Ley de Tránsito 63-17 con mucho más medios de la Policía de Tránsito. Hay que fijarse metas de reducir la mortalidad al menos a la mitad de la actual que aún sigue siendo alta a un 0.20 por cada 100 mil habitantes y reducir el ruido nocturno y diurno. Regular los zigzags de las motocicletas, con mayores multas a quienes incumplan -utilizando semáforos inteligentes como ya pasa en China- y sobre todo perseguir las carreras que se hacen de noche y en carreteras del país que es un literal cementerio de jóvenes.

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