Aunque con cierta frecuencia se advierte sobre los posibles riesgos de la campaña interna para elegir la candidatura presidencial del Partido Revolucionario Moderno, muy pocos se detienen a considerar otro hecho relevante asociado a este proceso que podría marcar un antes y un después en la contienda electoral del 2028.
Tiene que ver con una condición propia del nuevo liderazgo del PRM, encabezado por el presidente Luis Abinader, que al renunciar a las mañas del viejo caudillismo que históricamente había frenado el surgimiento de líderes alternativos en los partidos tradicionales, ha permitido y auspiciado el desarrollo de una camada de figuras jóvenes ya probadas con un balance altamente positivo en el ejercicio del poder.
Es difícil que alguien recuerde algún líder emergente que tuviera la oportunidad de probar suerte en la lucha democrática bajo la sombra de Joaquín Balaguer, Juan Bosch y Leonel Fernández, los tres caudillos de mayor gravitación en la política dominicana desde la apertura democrática post Trujillo.
José Francisco Peña Gómez en el Partido Revolucionario Dominicano, Danilo Medina en el PLD y Luis Abinader en el PRM, han sido los únicos políticos con un liderazgo fuerte en un partido mayoritario que han dado un paso al costado para facilitar a otros líderes emergentes crecer y competir en buena lid por las máximas instancias del poder.
Los casos de Fernando Álvarez Bogaert, Víctor Gómez Bargés y Jacinto Peynado en el Partido Reformista Social Cristiano; y los de Rafael Alburquerque, Felucho Jiménez, Francisco Javier y Gonzalo Castillo en el Partido de la Liberación Dominicana, son representativos pero no únicos del liderazgo alternativo yugulado a la sombra de los viejos y nuevos caudillos dominicanos. ¿Correrá Omar Fernández la misma suerte?
El reto que plantea el nuevo escenario democrático del PRM
La gran fortaleza del PRM y de sus aspirantes presidenciales es que no están compelidos a someterse una guerra del todo contra todo y de auto destrucción, como era habitual en el pasado, sino mostrar con datos y razones sustentables quienes representan las propuestas más creíbles a partir de sus propias realizaciones en el quehacer político y el ejercicio del poder.
Este inusual esquema de competencia interna es perfectamente viable porque ni el liderazgo colectivo del PRM ni la poderosa palanca del poder representada por el presidente Abinader se han ocupado de cortar cabezas o poner zancadillas a las figuras emergentes que se han proyectado a través sus ejecutorias sobresalientes en diferentes áreas del Partido o de la administración iniciada en el 2020.
Lo realmente interesante e innovador en el actual escenario del PRM es que los aspirantes presidenciales más o menos identificados hasta ahora, podrán ser evaluados no solo por el volumen de los recursos, de la propaganda o las promesas para seducir a los electores, sino también, y sobre todo, por el peso de los hechos que puedan proyectar como aval de sus respectivas propuestas.
De hecho, el presidente Abinader ha jugado un rol clave y efectivo para catapultar el buen de desempeño de sus colaboradores, tal como se puede constatar en los casos de la vicepresidenta Raquel Peña, el ministro de Turismo, David Collado; la alcaldesa del Distrito Nacional y secretaria general del Partido, Carolina Mejía; el director de Instituto Nacional de Agua Potable y Alcantarillado (INAPA), Wellington Arnaud; el ex director de Aduanas y actual ministro de Industria y Comercio, Eduardo Sanz; el director de Instituto Dominicano de Telecomunicaciones (Indotel), Guido Gómez Mazara; y el ex presidente del Gabinete Social, Tony Peña Guaba.
Un simple análisis de la gestión de estos funcionarios y aspirantes en sus diferentes áreas de responsabilidad, revela un balance extraordinario y superior cuando se comparan con otras gestiones anteriores, un factor que los acredita para competir ahora y seguir creciendo para el futuro.
Y como se trata de una apuesta a ganar ganar, lo que plantea la campaña interna del PRM no es solo mostrar los méritos de los que aspiran a la nominación presidencial, sino también proyectar los grandes aciertos de la actual gestión presidencial en áreas estratégicas de la administración, estableciendo, además, un parámetro que le pondría la vara alta a los candidatos de partidos contrarios. (24-5-2026)