Irán apuesta a que Trump cederá primero

Tras una semana de crecientes enfrentamientos con EE. UU., Irán ha realizado una apuesta de alto riesgo: anunció el cierre del estrecho de Ormuz en un intento de presionar al presidente Donald Trump para que ceda a sus exigencias y le permita mantener el control sobre esta vía marítima vital.

Al mismo tiempo, ha lanzado su mayor oleada de misiles y drones en semanas contra Estados árabes aliados de EE. UU., atacando objetivos en Bahréin, Kuwait, Jordania, Catar y Omán.

Su respuesta beligerante es la prueba más dura hasta la fecha para el frágil alto el fuego del 8 de abril. También pone de manifiesto la ira de Irán ante los intentos de EE. UU. de debilitar su influencia en el estrecho, así como la mentalidad de línea dura que se ha arraigado en Teherán tras dos guerras entre EE. UU. e Israel en el último año.

«Están arriesgando mucho. Su objetivo es la supervivencia y evitar que se erosione la influencia que creen tener», afirmó Sanam Vakil, directora de Chatham House. «Siguen calculando que Trump es reacio a asumir riesgos y que pueden soportar este nuevo conflicto de baja intensidad y desgastar a EE. UU. Pero esto es un atolladero».

El riesgo, sin embargo, es que la República Islámica —desafiante y convencida de tener ventaja— fuerce demasiado la situación y que la escalada de enfrentamientos precipite de nuevo un conflicto a gran escala en la región.

Después de que fuerzas iraníes atacaron un buque portacontenedores en el estrecho el sábado, el ejército estadounidense declaró haber atacado unos 140 objetivos en la República Islámica; fue la tercera oleada de ataques de EE. UU. contra Irán esta semana, tras múltiples agresiones iraníes a buques.

Posteriormente, el domingo, EE. UU. lanzó una cuarta oleada de ataques contra Irán e insistió en que el estrecho de Ormuz permanece abierto.

Las disputas sobre el paso por el estrecho —por donde normalmente transita cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo— han provocado esta última escalada de ataques.

En virtud de un memorando de entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) firmado por EE. UU. e Irán el 17 de junio, ambas partes acordaron prorrogar el alto el fuego por 60 días y reabrir el estrecho.

EE. UU. levantó el bloqueo a los puertos iraníes, mientras que Irán estaba supuesto a permitir la reapertura gradual del estrecho sin cobrar cuotas a los buques. También se esperaba que Irán retirara las minas del estrecho, con la esperanza de que para el trigésimo día de la prórroga del alto el fuego —el 17 de julio— el tráfico marítimo volviera a los niveles anteriores a la guerra.

Esa era la principal prioridad para Trump, quien ha enfrentado críticas generalizadas por parte de los sectores más belicistas de EE. UU. por aceptar un acuerdo que prometía desbloquear miles de millones de dólares para Irán, en un intento por aliviar la crisis energética mundial antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Más de 570 buques han atravesado el estrecho desde la firma del MoU. Sin embargo, Irán ha intentado mantener su control sobre esta estrecha vía navegable, su principal herramienta para presionar a EE. UU.

A Teherán le ha molestado la decisión de la administración Trump de instar a los buques a navegar cerca de la costa de Omán, a través de sus aguas territoriales. La llamada ruta sur ha permitido a los aviones de combate estadounidenses proporcionar cobertura aérea a los barcos que utilizan el estrecho.

Irán, no obstante, quiere que los buques pasen por sus aguas y ha atacado repetidamente a los barcos que, según afirma, siguen «rutas no autorizadas».

El miércoles, Trump había advertido que el alto el fuego había terminado y calificó a los líderes iraníes de «escoria». También revocó la exención que permitía que Irán pudiera exportar petróleo.

El sábado, las fuerzas iraníes atacaron un buque de carga, lo cual desencadenó una serie de ataques de represalia mutua.

Teherán respondió a los ataques estadounidenses lanzando misiles y drones contra Estados árabes aliados de EE. UU., incluyendo Catar y Omán. La poderosa Guardia Revolucionaria de Irán declaró el sábado que el estrecho estaba «cerrado hasta nuevo aviso y hasta que cese la injerencia estadounidense en la región; no se permitirá el tránsito de ningún buque».

Trump declaró el domingo que Teherán había «aceptado un acuerdo» el día anterior. «Y luego, en cuestión de una hora, lanzaron un dron y atacaron un barco. Yo les dije: ‘están enfermos'», declaró a NBC News.

Como muestra de la actitud beligerante del régimen, Mojtaba Jameneí —quien sucedió a su padre y de quien no se tienen noticias desde que estalló la guerra en febrero— juró el sábado vengar la «sangre de todos los mártires» del conflicto y de la guerra de 12 días que Israel libró contra la república el año pasado. «Esta venganza es la voluntad de nuestra nación y se llevará a cabo», escribió Mojtaba.

Andrew England y Najmeh Bozorgmehr. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.

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