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Apertura del año escolar 2026-2027

HOY, 24 de agosto de 2026, el Ministerio de Educación le da apertura al año escolar correspondiente al período 2026-2027. El inicio del año escolar históricamente ha despertado sentimientos, emociones e inquietudes de diversas índoles. El movimiento sentimental y emocional tiene como base el recuerdo de momentos y espacios marcados por los aprendizajes adquiridos, las experiencias gratificantes en las aulas, en las relaciones interpersonales y en las actividades recreativas del centro educativo. Por ello, se añora la llegada de este día; se celebra el reencuentro con los profesores, con los compañeros y con la diversidad de escenarios que forman parte de la vida escolar.

Las razones para las inquietudes que se suscitan ya no son creíbles; y, por tanto, son inadmisibles para la sociedad a estas alturas. Si son razonables, deben ser informadas debidamente a la sociedad, especialmente a las familias. Estas instancias están llamadas a ser sujetos informados. No pueden continuar en el limbo. Tienen derecho a una información a tiempo, completa y real. A la sociedad se le debe explicar, antes de la apertura del curso escolar, cuáles son los avances en materia de planificación del año escolar; cuáles son los problemas irresolubles y las razones que sostienen esa situación. Además, deben comunicarle cuáles son las raíces de un problema que permanece afectando la apertura: la improvisación de reparaciones y el déficit de aulas.

No hay ningún proceso perfecto; pero, si a la sociedad se le promete que todo estará listo para la apertura del año escolar, la respuesta debe ser la que se prometió. Las preocupaciones que se producen tiene una estrecha relación con la desinformación. El Ministerio de Educación deberá mejorar la información, ágil y transparente, a la sociedad y a la familia. La Asociación de Madres y Padres de familia debe jugar un rol más proactivo y articulado al Ministerio de Educación, sin pérdida de autonomía y de pensamiento crítico. Ambas instancias han de unir fuerzas para que la apertura del año escolar transcurra con más naturalidad y con una paz educativa confiable.

Otro ruido que requiere erradicación es la tensa relación que se establece entre el Ministerio de Educación y la Asociación Dominicana de Profesores. Ambas entidades tienen que revisar su comportamiento y el respeto recíproco a los acuerdos que establecen. Se abre un año escolar y estas dos instancias le ponen como música de fondo, una discusión que alimenta la cultura del diálogo precario y de la alteración de paz escolar y social. La apertura del año escolar demanda un clima que favorezca la focalización del trabajo, la pedagogía intencionada, la alegría educativa y el sentido de fiesta escolar.

La creación de un clima social y escolar marcado por las tensiones MINERD-ADP genera desconfianza en ambas instancias; producen malestar por la contradicción que evidencian al requerir a los estudiantes la cultura de la pacificación, mientras exhiben poca capacidad para impulsarla y sostenerla. Es tiempo de aprender a dirimir los conflictos sin que lleguen al momento de la apertura del año escolar. No hay derecho a que estas entidades continúen alterando las condiciones naturales en las que debiera iniciar el año escolar. Apelamos al desarrollo de esfuerzos para aprender a dialogar y a gestionar la resolución de problemas con más inteligencia y capacidad dialógica.

Los estudiantes, las familias y la población en general saben que los aprendizajes pierden calidad y consistencia en un contexto de irritación y de negación de la escucha recíproca. El desafío es dar un salto cualitativo y romper con la cultura de oídos sordos; con la cultura de la alteración del orden educativo forjador de salud mental, social y escolar. El reto es la coherencia entre lo que se espera de los actores escolares y lo que tienen que aportar MINERD y la ADP para no distraer la atención de los estudiantes, de los docentes y de los gestores. Se impone una postura donde la comunión y la gestión corresponsable de los intereses le abra espacio a la construcción conjunta en favor de los intereses de los estudiantes: aprendizaje con significado para alcanzar una vida plena.

La sociedad dominicana espera un año escolar con menos de lo mismo y más relacionado con aprendizajes duraderos, investigación desde la propia práctica, construcción de nuevas experiencias y, especialmente, desarrollo integral en clima escolar distante de contradicciones e incoherencias. Las familias, también, tienen que cambiar la cultura que están creando al postergar la participación de sus hijos en el día que oficialmente se señala para el inicio de su compromiso escolar. Otro aspecto que requiere atención y revisión es la independencia de los actores de la educación privada para iniciar la docencia cuando les plazca.

El sector educativo privado debe tener regulación. Se han de regir por las directrices del MINERD. No deberían actuar según su propio aire. Se repite la historia en la cual inician y finalizan cuando quieren. Es importante que la instancia del MINERD que acompaña y da seguimiento a las entidades privadas tome en cuenta esta situación. La necesidad primordial es que todos los sectores articulemos fuerzas para que el año escolar sea eficiente, productivo y un impulsor del desarrollo del país.