Por Narciso Acevedo:
El contraste es desgarrador y evidente. Por un lado, una ciudad que exhibe con orgullo su dinamismo económico, con nuevas torres de apartamentos y plazas comerciales que transforman el perfil urbano; por el otro, miles de familias que se levantan cada madrugada abriendo grifos de los que solo sale aire.
San Francisco de Macorís atraviesa una de las peores crisis de abastecimiento de agua potable de su historia reciente, una emergencia silenciosa pero asfixiante que amenaza con paralizar la vida cotidiana.
El origen del colapso se siente con fuerza en las fuentes mismas de captación.
La drástica disminución en el nivel de la presa de Rincón ha mermado la capacidad operativa de las plantas procesadoras instaladas en Cenoví y la comunidad de Mata Larga.