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Seúl y Washington cierran ejercicios bajo tensión militar

SEÚL.– Corea del Sur y Estados Unidos concluyeron este jueves sus maniobras militares anuales Freedom Shield (FS), en un contexto marcado por pruebas de armamento y amenazas de Corea del Norte, que considera estos ejercicios como un ensayo de invasión a su territorio.

Desarrolladas desde el 9 de marzo, las operaciones tuvieron como objetivo reforzar la capacidad de defensa combinada de la alianza y mejorar la preparación ante amenazas de seguridad complejas, mediante acciones coordinadas en múltiples dominios, según informaron fuentes militares de ambos países.

El ejercicio, que contó con la participación de unos 18,000 efectivos, también permitió avanzar en los preparativos para una eventual transferencia del control operativo en tiempos de guerra (OPCON) desde Washington a Seúl, una meta estratégica de la actual administración surcoreana.

Escalada de tensiones con Pionyang

A pesar de que Estados Unidos y Corea del Sur insisten en el carácter defensivo del Freedom Shield, Pionyang mantiene su postura de que estos ejercicios representan una amenaza directa.

Medios estatales como KCNA informaron que el 10 de marzo el líder norcoreano supervisó el lanzamiento de misiles de crucero desde un destructor. Días después, el régimen llevó a cabo pruebas de lanzacohetes múltiples de alta precisión, intensificando la retórica y las demostraciones de fuerza.

Dudas por sistemas antimisiles en la región

Las maniobras también estuvieron rodeadas de controversia por reportes sobre un posible traslado de sistemas antimisiles Patriot estadounidenses desde Corea del Sur hacia Oriente Medio, en medio de tensiones vinculadas a Irán.

Informes de medios locales señalaron movimientos de baterías hacia la base aérea de Osan, al sur de Seúl, lo que generó especulaciones sobre un eventual redespliegue estratégico. Sin embargo, ni las Fuerzas Estadounidenses en Corea (USFK) ni el Ministerio de Defensa surcoreano confirmaron si estos movimientos están relacionados con el conflicto regional o forman parte del propio ejercicio Freedom Shield.

Aunque el presidente surcoreano evitó confirmar los reportes, sí reconoció que su gobierno expresó una “opinión en contra” de un posible despliegue, reflejando la sensibilidad política y militar en torno a la estabilidad regional.