Sanz Lovatón: Gobierno seguirá buscando si RD$40,000 millones son insuficientes para enfrentar efectos de crisis

Mientras el barril de petróleo saltaba de 70 a 120 dólares en cuestión de semanas y el mercado de hidrocarburos vivía, en sus propias palabras, «los cambios más dramáticos» de su historia reciente, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, llegó al Desayuno del Listín Diario con la clara idea de mostrar el plan que el Gobierno tiene para hacerle frente a esta situación que aún no tiene final.

La crisis provocada por los conflictos en el Medio Oriente, según recalcó el ministro, sacudió a todo el país y en especial al gobierno que, aunque no preveía a principios de año una situación así, ha ido tomando medidas, algunas incluso impopulares dentro de las esferas de poder, pero necesarias para mantener la estabilidad de la economía dominicana.

«Esto no es invento dominicano. Esto no tiene nada que ver con una disposición del gobierno dominicano. Esto es una crisis completamente importada. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha producido en el mercado petrolero sacudones que ni la Guerra del Golfo de 1991 ni el escenario posterior al 11 de septiembre habían provocado”, comparó Sanz Lovatón al medir el conflicto actual con situaciones del pasado cuando hubo consecuencias similares.

Antes de cualquier número, sin embargo, Sanz Lovatón se detuvo en algo que no se mide en planillas: «uno ve los precios de los combustibles, a nosotros nos duele, nos duele la preocupación de la gente, entendemos el dolor de la gente». Esa, dijo, es la razón primaria por la cual, desde el gobierno, mantienen un esquema en marcha de tres ejes capaces de dar respuesta.

Sanz Lovatón participó en el Desayuno de Listín Diario encabezado por Manuel Corripio, presidente de la editora Listín Diario; el director Miguel Franjul y el subdirector Fabio Cabral. El ministro asistió acompañado del senador de la provincia La Altagracia, Rafael Barón Duluc; el viceministro de Comercio Exterior, Daniel Peña, y el diputado por la provincia San Pedro de Macorís y dirigente sindical, Jacobo Ramón.

El primer eje: el bolsillo

La línea inicial de defensa es el subsidio. Más de 14,000 millones de pesos, según el ministro, han ido directo a frenar el traslado del precio internacional al surtidor. “La cifra ha permitido que el aumento que ven los consumidores no llegue ni al 15% del incremento que técnicamente correspondería trasladar”, afirmó Sanz Lovatón.

Sin embargo, no sólo los combustibles. Los fertilizantes, cuyos abonos básicos pasan en buena medida por el Estrecho de Ormuz, también están subvencionados y en un cálculo rápido que el funcionario asume: “si suben los abonos, suben el plátano, el arroz, el conjunto del agro. La planificación ha incluido conversaciones constantes con sindicatos, gremios y empresarios. La idea es que el ciudadano sienta la mano del Estado conteniendo el oleaje”.

Los datos que usó como prueba vienen, según especificó, del Banco Central y de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Sanz Lovatón repitió en varias ocasiones estar confiado en la estabilidad económica del país y aseguró, por ejemplo, que la inflación dominicana «está bastante controlada» en comparación con la región: “nuestra inflación es la más contenida de toda nuestra región».

El segundo eje: producir más para pagar más

Aquí Sanz Lovatón pisó terreno cómodo dado su nuevo cargo, más la experiencia de su antigua posición. Habló de exportaciones récord, señalando el mes de marzo como el de “mayores exportaciones de la historia de la República Dominicana” y de inmediato disolvió cualquier tipo de duda: “alguna gente cree que eso es el precio del oro. No es así”. Según el ministro más del 60 % del impulso, de acuerdo la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona), proviene del régimen franco.

Invitados y sus anfitriones en el Desayuno de Listín Diario.JOSÉ A. MALDONADO/LD

Y dentro de ese régimen, el ministro insistió en una transformación que considera estratégica: hace una década, el 53 % de las exportaciones de zona franca era textil; hoy esa categoría apenas es de un 10 %. Los dispositivos médicos, en cambio, representan el 34 % de la canasta exportadora y los productos electrónicos el 14 %. «Nosotros estamos exportando más productos electrónicos que ropa», manifestó.

Ahora bien, la pregunta más buscada se la hizo él mismo: «¿Cómo vamos a recaudar más sin poner más impuestos? Bueno, aumentando la productividad.» A esto, le agregó una cifra que, aunque no la maneja su cartera, funciona como argumento: “la Dirección General de Impuestos Internos viene recaudando un 10 % por encima de lo presupuestado”

El tercer eje: tomarle la temperatura al país

El tercer pilar es el más difuso y, según el propio ministro, el que ha generado más fricciones. Las consultas con partidos políticos, episcopado, iglesias evangélicas, sindicatos, transportistas y medios no fueron, aclaró, una mesa abierta a recibir propuestas, sino un sondeo. «Lo que pasa es que gobernar en esta época tiene que ver con tú tomarle una temperatura a tus opositores, a una sociedad, para tú entender hasta dónde puede apretar la correa», aseguró.

La fórmula, según palabras del ministro, supone que si el conflicto se prolonga tres meses, seis meses, entonces el Gobierno necesita una lectura clara de cuánta presión soporta cada sector antes de decidir el siguiente movimiento.

De dónde salen los RD$40,000 millones

El número grueso del plan, los 40,000 millones de pesos, no proviene de un nuevo impuesto. La operación, dijo, está en manos del director de Presupuesto, José Rijo Presbot, y del ministro de Hacienda, Magín Díaz.

La tijera apunta a publicidad institucional, viáticos, aumentos de salario, contrataciones de personal, viajes oficiales y combustibles de la flota pública. En esencia, gastos que «pudieran en un momento dado ser necesarios, pero no son urgentes, no son determinantes en estos momentos».

El viceministro Daniel Peña, el empresario Manuel Corripio y el ministro Eduardo Sanz Lovatón.JOSÉ A. MALDONADO/LD

A esa lista se suman dos partidas con peso político. La primera, una reducción del 50 % del financiamiento público a los partidos «que también ha generado algún nivel de molestia en los colegas de la oposición», reconoció.

La segunda, una focalización más estricta de los subsidios. El ejemplo que escogió fue el del gas licuado de petróleo: «quizá el subsidio en casa suya o en mi casa no tiene por qué estar subsidiado», dando por entendido de que revisarán a quienes les están dando los subsidios y si son merecedores de estos.

Para ilustrar el ajuste con un caso propio, Sanz Lovatón puso sobre la mesa su próximo viaje al Congreso Mundial de Zonas Francas, en Panamá, al que acompañará al presidente Luis Abinader. Originalmente cuatro o cinco personas iban del Ministerio, dijo. Ahora viajan dos. «Pequeñas cosas, pero definitivamente el objetivo es buscar esos RD$40,000 millones».

Lo que el presupuesto no anticipó

La magnitud del choque la cuentan los propios números del subsidio. El Estado dominicano había presupuestado inicialmente RD$8,000 millones para todo el año en concepto de subvención a combustibles.

Sin embargo, ya en el presente mes (mayo) la ejecución ronda entre los 12,000 a 13,000 millones de pesos. La diferencia se obtuvo, dijo, reasignando partidas. «Eso es la ejecución de un plan. No es por arte de magia».

Sobre la mesa pesa también la factura de los ciclones recientes y de las lluvias que llevaron al Gobierno a declarar estado de excepción regional para varias provincias.

Sanz Lovatón aclaró que el fondo de contingencia presupuestado año tras año, el cual está diseñado para huracanes o catástrofes, se ha utilizado en Puerto Plata y otras zonas, pero no se ha tocado para subvencionar combustibles. Esa partida, recalcó, sale de los recortes a otras instituciones.

El operativo silencioso

Detrás del plan hay un trabajo que el ministro considera invisible para el gran público. Apenas estalló la crisis, el presidente Abinader lo llamó con una instrucción sin adornos: «Yayo, júntate con todos los importadores de combustible y dime la existencia». A partir de ahí, una ronda de reuniones con generadoras, supermercados, importadores e industriales, hasta con Punta Catalina para conocer el estatus del carbón.

La misma cadena de llamadas, según su versión, se ha sostenido con molineros, panaderos y productores de arroz. Y, más recientemente, con la industria de la construcción, tras una subida de la varilla. Otros casos citados y que causan ruido en la sociedad es el del pollo: «se ha desplomado en las últimas dos semanas al punto de que los productores se quejan por el bajo precio”.

¿Y hasta cuándo aguanta el esquema? El ministro evitó cualquier número. «Para yo contestar tendría que saber qué va a pasar con el precio del petróleo y el Medio Oriente, porque nosotros no producimos petróleo». Lo que sí garantizó es continuidad: «ya estamos buscando 40,000 millones, y si esos 40,000 no fueran suficientes, pues seguiremos buscando, seguiremos buscando».

Esa continuidad, aseguró, se puede confirmar viendo como al ciudadano dominicano no le falta nada. «Aquí no ha habido una sola disrupción en la cadena de suministro. Tú te pones a ver en Europa, te pones a ver en otro sitio, ahí fila en el supermercado, fila en la bomba de gasolina. En la República Dominicana, en cambio, la conversación pública sigue girando en torno a si se construye o no una mina, si se hace o no una autopista”. Para Sanz Lovatón, esa es la prueba más sólida de que el plan, hasta ahora, está aguantando el envión.

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