Un motoconchista roza con su motocicleta, mientras venía en sentido contrario, a un camión. Acto seguido, cae y queda rezagado en el pavimento caliente alegando dolor. Unos segundos después, el resto de sus compañeros rodeaban el camión y causaban una congestión vehicular frente a la estación del metro Centro de los Héroes.
Aunque en este hecho, aparentemente, no hubo heridos de gravedad o situaciones riesgosas que afectaron la integridad del conductor del camión, sí expuso lo que usuarios frecuentes de esa estación del Metro se vienen preguntando desde hace cerca de un mes: ¿Qué hace esa parada de motoconcho ahí?
La repentina aparición de más de 10 motoconchistas, identificados con los chalecos “MOHUDA” y “UNIMODIN”, ocupando un largo tramo de la calle frente a la estación, y junto a un letrero de “No Pasajeros”, no es casualidad, según afirmaron personas que frecuentan la zona.
Ocurrió poco después de la inauguración del Corredor Independencia. Transeúntes consultados confirmaron que, ante la desaparición de los carros públicos de un día para el otro, los motoristas fueron tanteando el terreno hasta que finalmente se establecieron en el espacio donde diariamente interfieren con el correcto desplazamiento, tanto peatonal como vehicular, sin que las autoridades intervengan.
Esta escena se repite en varias zonas de la capital dominicana, donde las motocicletas dominan el parque vehicular, según datos de la Dirección General de Impuestos Internos (Dgii). A febrero de 2026, en el Distrito Nacional había registradas unas 841,647. Mientras que para abril de 2026, en el país había 3,954,053 motocicletas circulando. Sin embargo, sólo poco más de 11 mil personas poseen licencia legal para conducirlas, como indican datos del Intrant de 2025.
Ante esta realidad, surge una nueva interrogante: ¿quién autoriza la colocación de una parada de motoconchos?
Autorizaciones y registro
A través de tres solicitudes de libre acceso a la información pública, preguntamos a la Alcaldía del Distrito Nacional y al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) sobre alguna lista, registro o documentos en términos generales que contengan las paradas de motoconcho autorizadas o registradas, al menos en primera instancia en la capital.
Estas dos instituciones, según la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial de la República Dominicana, tienen a su cargo la responsabilidad compartida de regular el transporte de motocicletas.
Así lo manda el artículo 75: “El transporte en motocicletas será regulado por el Intrant, en coordinación con los ayuntamientos, y operará conforme a las disposiciones relativas al tránsito y la seguridad vial, establecidas en la presente ley y sus reglamentos”.
Para operar (conchar) es necesario, según la ley, tener una autorización y “licencia de operación” que otorgan ambas entidades en coordinación. Sumado a eso, la legislación también manda que exista un “registro municipal de motocicletas”, el cual, como su nombre lo indica, es responsabilidad del ayuntamiento donde esté colocada la parada de motoconcho.
“Eso no existe aquí. Le pregunté al encargado del Departamento de Tránsito y Movilidad Urbana y me confirmó que no hay eso”, informó una fuente dentro de la Alcaldía del Distrito Nacional al consultarle sobre el registro o manejo con los motoconchos.
El comentario desde dentro del ayuntamiento surge luego de que la Oficina de Acceso a la Información Pública de esa entidad rechazó responder a nuestra solicitud y la redirigió al Intrant para que sean estos quienes se responsabilicen de la respuesta.
Unos 14 días laborables pasaron para que al final el Intrant respondiera nuestra larga solicitud con un párrafo de cuatro líneas.
“En ese sentido, acogiendo el pedimento que nos plantea vía el Portal Único de Solicitud de Acceso a la Información Pública (SAIP), cortésmente procedemos a informarle la respuesta suministrada por la Dirección de Transporte de Pasajeros, la cual indica que en la misma se establece que, según la ley vigente, el registro de dicha información corresponde a los ayuntamientos”, cita el documento.
En pocas palabras, la pelota caliente se la lanzaron entre ellos, alegando que la responsabilidad era de la otra institución y dando a entender que, en la práctica, la ‘responsabilidad compartida’ que manda la ley no aplica para ellos.
Sin embargo, en septiembre de 2025, el Intrant tuvo una respuesta diferente a un planteamiento muy similar al realizado recientemente. En ese momento, se le solicitó también información sobre las paradas de motores o motoconchos en el Gran Santo Domingo durante un período de tiempo (2020-2025), teniendo un desenlace parecido, pero con una explicación más extendida.
En su respuesta, el Intrant indicó que “actualmente la información requerida se encuentra en un proceso de revisión y validación interna, lo cual forma parte de los mecanismos establecidos para garantizar la exactitud, coherencia y pertinencia de los datos antes de su difusión”, sumado a otros párrafos donde, tras una larga justificación, se puede finalmente extraer de sus palabras que están en una fase de “levantamiento e identificación”.
Esta respuesta difiere de la recibida hace unas pocas semanas, en la que el Intrant simplemente se limitó a señalar a la Alcaldía del Distrito Nacional como el ente responsable de toda acción relacionada con los motoconchistas.
Contradicciones
A pesar de las dos respuestas en las que el Intrant y la Alcaldía dan a entender que no manejan actualmente ningún tipo de información pública para compartir sobre la regulación de las paradas de motocicletas, las memorias institucionales del Intrant dicen lo contrario.
Al revisar la de 2025 alojada en su página web, existe un apartado sobre lo que hizo el Departamento de Licencias de Operación de Motocicletas.
Allí se especifica que en ese año 2025 fueron recibidas cientos de solicitudes para registrar paradas de mototaxis, actualizar miembros de algunas ya existentes y hasta un censo a más de 200 áreas de trabajo de motoconchistas en distintas provincias, incluido el Distrito Nacional.
La memoria también específica que les fueron entregadas compensaciones a “mototaxistas” que operaban próximos a las zonas donde se construyeron las nuevas paradas del Metro y del Teleférico en Los Alcarrizos y tuvieron acceso también a capacitaciones en distintas zonas del país.
Infografía con todos los números
El camino hacia la regulación
La aparente falta de regulaciones actuales no significa la no existencia de antecedentes que sirvieron de prueba y error y que pueden ser utilizados para coordinar nuevas acciones de cara al futuro.
Uno de ellos fue el Plan Nacional de Registro de Motocicletas, iniciado en junio de 2021 y descontinuado en 2023, cuyo objetivo principal era identificar, censar y regularizar la inmensa cantidad de motocicletas que circulaban en el país, tanto por temas de seguridad vial como de seguridad ciudadana.
El propio Intrant también ese mismo año, según sus memorias institucionales, delineó un protocolo viable para abordar la regulación, estableciendo la necesidad de ejecutar acciones de reordenamiento en la vía pública mediante trabajos coordinados con los departamentos de Tránsito Municipal y de Defensoría y Uso de Espacios Públicos de los ayuntamientos.
Desde la perspectiva de la planificación urbana, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Gran Santo Domingo ofrece también soluciones. En lugar de plantear la erradicación de este medio de transporte, los especialistas en movilidad proponen integrarlo al sistema formal como un servicio alimentador o de «última milla».
Para lograrlo de forma segura, indicaron en el documento que la estrategia consiste en habilitar “infraestructuras de transferencia intermodal” exclusivas y bien señalizadas en el entorno de las estaciones masivas, como la del Centro de los Héroes.
“Esta delimitación física del espacio previene la ocupación espontánea de aceras y carriles, reduciendo la fricción vehicular y protegiendo la integridad física de los peatones”, explica.
La viabilidad de estas medidas se sustenta en experiencias internacionales que ya han generado resultados positivos en la región. Informes técnicos sobre la seguridad vial en América Latina, respaldados por la Asociación Española de la Carretera, destacan regulaciones, como las implementadas en Brasil, para las actividades de los mototaxis. En este país se utilizó un esquema donde se establecieron normas de fiscalización directa y requisitos administrativos claros para operar, lo que derivó en una mejoría en el orden vial.
La problemática de las paradas de motoconcho representa una oportunidad para transformar el desorden actual en un modelo de movilidad eficiente. La evasión de responsabilidades institucionales representa el primer paso a dar para provocar una mejoría en la regulación, fiscalización y organización de este sector.


























