San Francisco de Macorís. – La preocupación por la creciente descomposición social y la descristianización de la sociedad dominicana fue el eje central del mensaje de Monseñor Alfredo de la Cruz Baldera, Obispo de San Francisco de Macorís, al culminar el Año Litúrgico.
Cientos de fieles respondieron a su llamado participando en la caminata «Un paso por mi familia», una vibrante manifestación de fe y compromiso social donde participaron cientos de personas, así como sacerdotes de las diferentes parroquias de esta diócesis.
La advertencia del Obispo De la Cruz Baldera: un vacío que conduce al desorden
En su homilía, ofrecida en la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, Monseñor De la Cruz Baldera encendió una luz de alerta sobre las consecuencias de sacar a Dios de la vida cotidiana.
El prelado vinculó directamente el aumento de la violencia doméstica, los feminicidios, la delincuencia y la corrupción con la expulsión de Cristo de la vida matrimonial, la educación, la economía y la esfera pública.
«Si Jesucristo no es el Rey de nuestras familias, ¿quién está ocupando ese lugar?», preguntó a los fieles, señalando al dinero, el orgullo y la venganza como los «falsos reyes» que hoy esclavizan a la sociedad. El Obispo lamentó la dispersión familiar actual, marcada por los divorcios, los hermanos que no se hablan y los hijos aislados en el mundo digital, indicando que el prójimo se ha convertido peligrosamente en un objeto o un enemigo.
Cristo Rey: un Rey de servicio, no de poder
El centro de la celebración fue redefinir lo que significa reconocer a Cristo como Rey. El Obispo clarificó que no se trata de buscar poder político o privilegios religiosos, sino de implantar sus valores de verdad, justicia, misericordia y amor en el núcleo familiar.
Monseñor De la Cruz guió a los presentes a través de las Escrituras para mostrar el modelo de realeza a seguir:
- El Rey que unifica: Llamado a sanar lo herido y unificar lo roto, para que la familia se convierta en un «pequeño reino de unidad».
- El Rey que sostiene: Su presencia es el fundamento que evita que la sociedad y el hogar se desordenen.
- El Rey que sirve: Citando la escena del Calvario, el Obispo contrapuso la lógica del mundo («reinar es dominar») con la de Cristo («reinar es servir, amar, perdonar, entregar la vida»). Sentenció que en el hogar «no reina quien grita más», sino el padre y la madre que sirven con amor.
El llamado a la acción: un paso concreto
La caminata «Un paso por mi familia», que partió del Parque Duarte y concluyó en el Centro de Oración Getsemaní, fue presentada como un gesto que debe trascender lo físico para convertirse en un paso espiritual y concreto en cada hogar.
El Obispo instó a las familias a tomar dos actitudes importantes:
- Ser sinodales, pero firmes: Caminar juntos, pero a la vez proponer la verdad del Evangelio con testimonio y firmeza. Esto implica decir NO a la cultura de muerte (aborto, violencia) y a la corrupción, y decir SÍ a la vida, al perdón y a una presencia cristiana clara.
- La oración del ladrón: El Obispo animó a retomar la costumbre de rezar juntos, haciendo propia la súplica del Buen Ladrón en el Calvario: «Jesús, acuérdate de mí».
Monseñor De la Cruz Baldera concluyó pidiendo que este evento sea el punto de partida para una decisión firme: «Un paso para volver a poner el crucifijo en el centro de la casa. Un paso para pedir perdón y reconciliarse. Un paso para decidir: ‘En esta casa, Cristo será el Rey’.»
La jornada de fe, que movilizó a la comunidad francomacorisana diocesana, terminó con una oración a la Virgen de la Altagracia, pidiendo que el pueblo dominicano proclame con la vida: “¡Viva Cristo Rey en nuestras familias, en nuestra diócesis y en toda la República Dominicana!”