Nueva reforma policial: los puntos clave que cambiarían la Policía Nacional

El Senado aprobó en primera lectura el Proyecto de Ley que modifica la Ley Orgánica núm. 590-16, sobre la Policía Nacional. La propuesta de reforma policial que estudia el Congreso busca transformar de manera profunda la estructura, funcionamiento y filosofía de la Policía Nacional, con cambios que abarcan desde el ingreso y la formación de los agentes hasta los ascensos, el régimen disciplinario y las condiciones de retiro. La iniciativa apuesta por una institución más profesional, cercana a la ciudadanía y enfocada en la prevención del delito y el respeto a los derechos humanos.

Entre las principales novedades figuran la creación de un nuevo sistema de carrera policial basado en el mérito y la capacitación continua, mejoras en la protección social y la salud mental de los agentes, así como mecanismos más estrictos de supervisión y rendición de cuentas. El proyecto también promueve un modelo de policía comunitaria y fortalece el papel del Ministerio de Interior y Policía en la definición y supervisión de las políticas de seguridad ciudadana.

En principio, todo lo planteado nos parece acertado. Sin embargo, aunque la reforma de este importante cuerpo institucional comenzó oficialmente en octubre de 2021 con la promulgación de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, los avances en su reestructuración han sido limitados. Por el contrario, los casos de abusos policiales contra la ciudadanía continúan registrándose con frecuencia, lo que mantiene las preocupaciones sobre la efectividad de dicho proceso de transformación.

Desde el año 2020, al menos 273 jóvenes de entre 16 y 35 años han fallecido en incidentes en los que estuvieron involucrados agentes de la Policía Nacional.

Los menores de edad tampoco han escapado a los episodios de violencia policial documentados en los últimos años. Entre los casos más conocidos figura el de Donally Martínez, un niño de 9 años que perdió la vida tras recibir un disparo efectuado por un agente durante el carnaval de Santiago. Por este hecho, el tribunal condenó al responsable a 15 años de prisión y ordenó a la Policía Nacional el pago de una indemnización de cinco millones de pesos a favor de los familiares de la víctima.

Siete puntos clave para entender la nueva reforma policial

Entre los cambios más relevantes figuran la creación de una carrera policial basada en méritos, nuevas reglas para los ascensos, el fortalecimiento de los controles internos y una mayor supervisión civil sobre la institución. A continuación detallamos los puntos más importantes que plantea la reforma policial.

Asuntos Internos bajo la supervisión de Interior y Policía

Uno de los cambios más significativos es que la Dirección de Asuntos Internos pasaría a depender del Ministerio de Interior y Policía. Actualmente, esta dependencia es responsable de investigar faltas disciplinarias, actos de corrupción y posibles abusos cometidos por agentes. La reforma busca otorgarle mayor autonomía para realizar investigaciones y reducir posibles conflictos de interés derivados de que los procesos disciplinarios sean manejados exclusivamente dentro de la propia institución policial.

Ascensos sujetos a evaluación y méritos

La iniciativa propone que los ascensos dejen de depender únicamente de la antigüedad y pasen a estar vinculados a criterios de desempeño, formación académica, experiencia y conducta institucional. Para ello se contempla la creación de una Junta Evaluadora encargada de analizar la trayectoria profesional de cada agente antes de recomendar promociones. El objetivo es fortalecer la meritocracia y garantizar que los cargos de mayor responsabilidad sean ocupados por quienes demuestren las competencias necesarias.

Estándares profesionales obligatorios para todos los agentes

La reforma plantea la creación del Centro Nacional de Estándares de la Profesión Policial, organismo que tendría la misión de establecer las competencias mínimas requeridas para ejercer funciones dentro de la institución. Esto implicaría la adopción de criterios uniformes para la formación, evaluación y capacitación continua de los miembros de la Policía Nacional, con el propósito de elevar la calidad del servicio y garantizar una preparación acorde con las exigencias de la seguridad ciudadana moderna.

Mayor subordinación al poder civil

Otro de los aspectos centrales de la propuesta es el fortalecimiento de la supervisión civil sobre la Policía Nacional. El proyecto reafirma que la institución estará subordinada al Ministerio de Interior y Policía, reforzando su carácter profesional y apartidista. La medida busca consolidar mecanismos de control externo y asegurar que las políticas de seguridad respondan a las directrices establecidas por las autoridades civiles elegidas democráticamente.

Regulación de actuaciones policiales y protección de derechos ciudadanos

La iniciativa incorpora reglas específicas para procedimientos policiales como identificaciones, registros, traslados de personas y procesos de mediación. También establece mecanismos de supervisión y control para las actuaciones de los agentes durante estas intervenciones. Con ello se procura ofrecer mayores garantías a la ciudadanía, definir con claridad los límites de actuación policial y promover una relación más transparente entre la institución y la población.

Una carrera policial profesionalizada

La reforma busca consolidar un sistema de carrera policial basado en la formación continua, la evaluación periódica y el desarrollo profesional. El modelo contempla que el ingreso, permanencia y promoción dentro de la institución estén vinculados a la capacitación y al desempeño de los agentes. Con esta medida se pretende construir una Policía más especializada, con mejores capacidades técnicas y mayores niveles de profesionalización en el ejercicio de sus funciones.

¿eS LA REFORMA POLICIAL LA SOLUCION AL USO EXCESIVO DE LA FUERZA O MUERTE DE CIUDADANOS EN MANOS AGENTES?

Si nos limitamos solo al proyecto de reforma, aunque es totalmente necesaria, por si sola no evitaría que se repitan los casos de uso excesivo de la fuerza o muertes de ciudadanos a manos de agentes policiales.

Al revisar los aspectos centrales del documento, se observa que la propuesta se concentra en la estructura institucional: profesionalización de la carrera, ascensos por méritos, estándares de formación, supervisión civil y fortalecimiento de Asuntos Internos. Todos son elementos importantes porque crean un marco más moderno para el funcionamiento de la Policía. Sin embargo, el problema que reflejan muchos de los casos recientes parece ir más allá de la organización administrativa.

Otros puntos novedosos son: eliminación del rango de raso en la institución, la prohibición de realizar tocamientos en zonas erógenas durante las requisas y la imposición de sanciones a los jefes que asignen agentes como personal de seguridad para instituciones privadas o particulares. Además el nuevo artículo prohíbe expresamente que un policía realice «tocamientos en zonas erógenas» o exija al ciudadano desnudarse durante un registro superficial.

La normativa establece como obligatorio el uso de cámaras corporales durante los procedimientos policiales, las cuales deberán permanecer activadas en todo momento. El incumplimiento de esta disposición constituirá una falta disciplinaria grave para el agente responsable.

Asimismo, la ley garantiza el derecho de los ciudadanos a grabar cualquier intervención o requisa policial y prohíbe expresamente que las actuaciones de los agentes se fundamenten en prejuicios o estereotipos vinculados a la raza, la apariencia física o la identidad de género de una persona.

La reforma fortalece la institución, pero no garantiza cambios de conducta

El proyecto establece mecanismos para seleccionar mejor a los agentes, capacitarlos y supervisarlos, pero no existe una relación automática entre aprobar una ley y modificar la cultura organizacional de una institución con décadas de prácticas arraigadas.

La experiencia internacional demuestra que las reformas policiales suelen fracasar cuando se quedan en cambios normativos y no logran transformar la forma en que los agentes entienden el uso de la fuerza, el manejo de conflictos y su relación con la ciudadanía.

Ante esta realidad, nos surgen las siguientes interrogantes:

  • ¿Cómo se evalúa la estabilidad emocional de los agentes?
  • ¿Con qué frecuencia reciben apoyo psicológico?
  • ¿Qué protocolos existen para el manejo de la ira y el estrés?¿Cómo se supervisa el uso progresivo de la fuerza?
  • ¿Qué consecuencias inmediatas enfrenta un agente que incumple esos protocolos?

El Senado convocó para este viernes a una sesión extraordinaria con el fin de aprobar el proyecto en una segunda discusión y enviarlo a la Cámara de Diputados para seguir su trámite congresual.

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