Especialistas en economía, desarrollo social y políticas públicas se reunieron para analizar cómo las transformaciones económicas actuales impactan directamente el bienestar y los derechos de niños, niñas y adolescentes.
El tema fue abordado durante el panel “Análisis de Tendencias Económicas Emergentes para la Infancia y la Adolescencia”, organizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en coordinación con la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
El encuentro puso en el centro del debate económico a la niñez y la adolescencia, un grupo que representa el 32% de la población nacional, y que se ve particularmente afectado por los cambios en los patrones de consumo, el mercado laboral, la digitalización, la informalidad y las restricciones del espacio fiscal.
Durante el evento, Carlos Carrera, representante de UNICEF en el país, subrayó la urgencia de integrar una perspectiva de infancia en la toma de decisiones económicas.
“Las decisiones económicas que se toman hoy definirán las oportunidades —o las limitaciones— que enfrentarán millones de niños, niñas y adolescentes en el futuro. No se trata solo de crecer, sino de cómo ese crecimiento se traduce en bienestar, protección y derechos para la infancia, especialmente para quienes viven en contextos de mayor vulnerabilidad”, afirmó.
Carrera destacó que, para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, el modelo de desarrollo debe avanzar hacia una economía del conocimiento, impulsando sectores de alto valor añadido que demanden talento humano calificado y generen empleos de calidad. Advirtió además que excluir a la niñez del análisis económico compromete seriamente la sostenibilidad del desarrollo en un país donde casi un tercio de la población es menor de 18 años.
En representación de la PUCMM, el economista Raúl Ovalle Marte, director de la Escuela de Economía, señaló que integrar metas específicas por edad en la planificación macroeconómica es una condición indispensable para el desarrollo sostenible.
“Si no conectamos de forma explícita las políticas fiscales, laborales y productivas con la realidad de la infancia y la adolescencia, seguiremos reproduciendo brechas que limitan el potencial del país”, expresó.
Añadió que las universidades tienen la responsabilidad de generar pensamiento crítico que permita anticipar los efectos de las transformaciones económicas sobre la niñez, subrayando que invertir en la infancia “no es un gasto social, sino una decisión económica inteligente y una responsabilidad ética ineludible”.
Economía de los hogares y niñez: impactos que se refuerzan
El análisis de tendencias económicas presentado durante el panel evidenció una estrecha relación entre la situación de los hogares y el bienestar de la niñez. En el marco de las metas nacionales hacia 2036, el ejercicio técnico discutido mostró que el 70 % de las metas tiene una alta alineación con las prioridades de infancia, mientras que el 30 % restante presenta una alineación media, lo que refuerza la necesidad de integrar de forma explícita la perspectiva de niñez en la planificación estratégica de largo plazo.
Transformaciones económicas que redefinen riesgos y oportunidades
Las dinámicas asociadas a la digitalización, la automatización y el trabajo por plataformas están redefiniendo el empleo, muchas veces sin marcos regulatorios suficientes para garantizar protección social. A esto se suman los desafíos de la transición hacia una economía más verde, los cambios demográficos y las limitaciones del espacio fiscal, que presionan el financiamiento sostenible de políticas públicas dirigidas a la infancia y la adolescencia.
De acuerdo con el análisis compartido, estos desafíos solo pueden abordarse incorporando metas diferenciadas por edad en las políticas macroeconómicas y mediante inversiones concretas en áreas clave como capital humano, infraestructura, seguridad vial, resiliencia climática y productividad. No hacerlo implicaría profundizar las desigualdades existentes en la sociedad dominicana.
Un panel para anticipar decisiones clave
El panel tuvo como objetivo analizar las tendencias económicas emergentes y sus implicaciones actuales y futuras sobre los derechos y el bienestar de la infancia y la adolescencia, así como identificar riesgos y oportunidades para el diseño de políticas públicas más sensibles a la niñez.
Participaron como panelistas los economistas Richard Medina, Ángela Santana, Antonio Ciriaco y Anna Hernández, quienes abordaron temas como la digitalización y el empleo del futuro, la informalidad laboral y la protección social, la transición verde, las dinámicas poblacionales y la política fiscal.
Planificación nacional y enfoque territorial
Nelson David Chávez, director de Desarrollo y Planificación Sectorial del Ministerio de Economía, destacó que el país atraviesa un cambio demográfico significativo que obliga a repensar la planificación pública con enfoque etario y territorial.
Explicó que la planificación nacional 2025-2028 articula metas priorizadas que impactan directamente a la niñez y la adolescencia. “Hoy día andamos por unas 200 instituciones públicas y de alguna forma todas tienen algún servicio que ofrecer para este grupo etario”, indicó.
El espacio concluyó con un llamado a repensar el desarrollo desde una perspectiva intergeneracional, destacando que la niñez no debe ser vista como un efecto colateral del crecimiento económico, sino como un eje estratégico para la toma de decisiones públicas que definan el futuro sostenible del país.