Más que una fusión, una transformación educativa impostergable

La propuesta de fusionar el Ministerio de Educación (MINERD) con el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) ha generado un debate intenso en distintos sectores de la sociedad. Es comprensible. La educación no es un tema administrativo: es el cimiento del desarrollo nacional.  Entiendo que se propone, según lo entendimos en La Semanal donde se anunció, que fue “por razones” Económicas ….

En múltiples entrevistas en las que me han invitado para conocer mi opinión y expresar mi posición, no he hecho lo último.  Trabajo para el Senado y traicionaría mis responsabilidades y lealtades, si me pongo a decir esto o aquello de la propuesta de fusión ya introducida y en manos de una Comisión Especial presidida por el Senador Julito Fulcar, y de cuya comisión soy Asesora.

Como exministra de Educación, pero sobre todo como maestra y servidora pública que ha trabajado con distintos gobiernos sin distinción partidaria, deseo aportar una reflexión serena, técnica y constructiva. No me anima el debate político. Me anima la calidad educativa.  Estas líneas no las escribo para opinar sobre la fusión.

El verdadero problema: la calidad

La República Dominicana enfrenta una realidad que no podemos ignorar. Nuestros resultados en evaluaciones internacionales como PISA nos colocan en los últimos lugares en lectura, matemática y ciencias. Las pruebas regionales muestran tendencias similares.  Hablan coros de voces de los desastres que hacen y deshacen los muchachos en las escuelas públicas (también los hay con menor escándalo, pero con mayor disciplina en la privada).

Más preocupante aún es el diagnóstico compartido por universidades, empleadores y familias: cuando muchos jóvenes egresan del nivel secundario, no poseen las competencias fundamentales para insertarse con éxito en la educación superior ni en ese estadio de vida ni posterior en el mundo laboral.

Este no es un señalamiento contra una gestión específica. Es un problema estructural que se ha acumulado durante décadas y que constituye hoy un clamor nacional.  Tampoco es exclusivo de Dominicana. La educación superior en general, reafirmo, en general, también da señales de crisis, de debilidades que exigen mejoras que en el caso de la formación de profesores, demandan una formación más calificada que en el aula preuniversitaria pueda ofrecer al niño la oportunidad de aprender, de aprender desde aprender a leer, para leer para aprender toda la vida.  Esa es en mi concepción, el ideal del maestro que forma la universidad y que luego se circunscribe a una obra casi milagrosa de transformar la vida de un niño, simplemente enseñándole.

¿Fusión o transformación?

El proyecto de ley en el Congreso habla de fusión. Sin embargo, el nuevo ministro designado de Educación Superior, Ciencia y Tecnología —veterano profesor, dirigente sindical y político, pero aclaro viejo amigo y compañero de trabajos en la educación desde la Ley 66-97 hasta el Plan Decenal, y es una figura con larga trayectoria en el ámbito educativo— y parece ser que ha llamado la atención de muchos que ha planteado en sus primeras declaraciones que no debemos centrar la discusión en la palabra “fusión”, sino en la necesidad de transformar el sistema educativo.

En ese punto coincido plenamente.  Creo, llevo años planteando sin quizás haberlo hablado con el nuevo Ministro, que la discusión no debe reducirse a si habrá uno o dos ministerios. Debe concentrarse en si lograremos, finalmente, articular un sistema coherente desde la educación inicial hasta la universidad, pasando por la formación técnico-profesional y la investigación científica.

El desafío sistémico

Hoy el sistema educativo dominicano opera con fragmentaciones, lo saben, lo dicen y lo gritamos al cielo todos:

  • Currículos que no siempre dialogan entre niveles. Se establece el de Inicial, Primaria y Secundaria, y se “traslada” a la educación superior, para que las universidades formen el maestro que lo hará viable.  Educación define el perfil y lo que se quiere enseñar; Educación Superior lo forma y dice cómo enseñar.
  • Brechas entre lo que se enseña en secundaria y lo que exigen las universidades.
  • Escasa articulación entre educación media técnica y educación superior.
  • Débil conexión entre formación académica y desarrollo científico.
  • Brechas entre lo que demandan los sectores productivos en conocimientos para su capital humano y las desvinculaciones con las necesidades de la economía y la sociedad, en la oferta que reciben expresada en una mejor formación que se necesita para avanzar y crecer y competir en los mercados nacionales e internacionales.

Un rediseño institucional puede ser una oportunidad histórica si se hace con criterios técnicos, con diálogo social amplio y con una visión de largo plazo.  Lo que conozco del nuevo ministro, del actual Ministro de Educación y de la también flamante Directora General del exitoso INFOTEP, pueden hacer posible y llevarlo a la realidad.  Y acompañados, quiero dejar bien claro, en el mismo liderazgo con nuestro Ministro de Educación que hace lo imposible por mejorar lo que la historia presenta como no muy buena. Por lo menos tratemos de apoyarlos, si lo hemos tratado antes y no continuidad no lo ha permitido, en algún momento cuando apostamos con insistencia, nos ganamos la lotería.

La prioridad: el estudiante

Toda decisión estructural debe responder a una pregunta sencilla:
¿Mejorará esto los aprendizajes de los estudiantes?

Si la eventual integración institucional permite:

  • Alinear estándares desde primaria hasta la universidad.
  • Diseñar trayectorias formativas continuas.
  • Elevar la exigencia académica con acompañamiento real.
  • Fortalecer la investigación y la innovación.

Entonces estaremos ante una reforma con sentido.

Si, por el contrario, el debate se limita a estructuras, presupuestos y posiciones de poder, habremos perdido una oportunidad.  Esto no debe tratarse de cambiar de edificios, ni de escritorios, ni de reducir personal. ¡No!  Se trata de encontrar (¿será este el momento tan esperado?) una oportunidad en el tiempo y en el espacio para Transformar el Sistema Educativo Dominicano en su conjunto.  Y en esta oportunidad, podría contarse con la colaboración de los sindicalizados de todos los partidos y de toda la sociedad.

Transformar implica valentía técnica

Transformar el sistema educativo es asumir decisiones complejas:

  • Revisar el currículo
  • Evaluar el desempeño docente con criterios profesionales.
  • Exigir resultados de aprendizajes medibles
  • Priorizar la calidad sobre la complacencia.  Sin intervenciones de carácter político partidario.
  • Fortalecer la formación inicial y continua de los maestros. Mejorando la formación de los formadores de formadores.
  • Integrar ciencia y tecnología como ejes transversales.  La producción nacional requiere de un impulso en la innovación que, a través de la ciencia y el uso de la tecnología, entre los principales resultados, se produzcan patentes comerciales.

Y, sobre todo, reconocer que la baja calidad educativa es una urgencia nacional que no admite más dilaciones.  Se nos acabó el tiempo.

Un llamado a la serenidad

Este no debe ser un debate ideológico. Debe ser un diálogo nacional sobre cómo elevar el nivel de aprendizaje de nuestros niños y jóvenes. Y ese mensaje, he leído en la prensa y está en las redes, que para muchos en las declaraciones del flamante ministro se entiende que quizás el momento o la oportunidad llegó.  Es cuando el sol, la luna, y las estrellas, parecen, según dicen los que saben de ¿astrología o de astronomía? Que hay más luz, pero también se pueden encontrar sombras.  Todo realmente creo depende la suerte, y la suerte para mi es la voluntad de Dios.  Hágase en dominicana según tu Palabra.

Afirmo que el momento exige menos confrontación y más construcción.

Si hablamos de fusión, que sea para transformar.
Si hablamos de transformación, que sea para elevar la calidad.
Y si hablamos de calidad, que sea para que nuestros estudiantes dejen de ocupar los últimos lugares y comiencen a ocupar el lugar que merecen.

Francomacorisanos: