Una mujer de 49 años confesó a las autoridades haber estrangulado a sus dos hijos pequeños dentro de su vivienda en Wellesley, Massachusetts, donde posteriormente fueron encontrados sin vida en una cama.
Se trata de Janette MacAusland, quien enfrenta dos cargos de asesinato por la muerte de sus hijas, Kai, de 7 años, y Ella, de 6, hallados el pasado viernes en su residencia ubicada en Edgemoor Avenue, Wellesley.
De acuerdo con el informe policial, tras cometer el hecho, la mujer salió del estado y condujo hasta Vermont, donde llegó a la casa de una tía en Bennington en estado de histeria, con una herida en el cuello y cubierta de sangre.
Fue allí donde admitió lo ocurrido y aseguró que también intentó quitarse la vida.
“Los estrangulé y luego intenté suicidarme”, habría dicho a un agente, según documentos judiciales.
- Las autoridades de Vermont alertaron a la policía de Wellesley, quienes acudieron a la vivienda y confirmaron el hallazgo de los menores sin vida dentro de la residencia.
Contexto del crimen
El caso se desarrolla en medio de un proceso de divorcio entre MacAusland y el padre de los niños, que incluía una disputa por la custodia de los menores.
Registros judiciales indican que la pareja llevaba meses en litigio. El padre solicitó el divorcio en octubre, pidiendo la custodia, mientras que la madre respondió con una contrademanda en la que también reclamaba la custodia y la vivienda.
Días antes del crimen, ambas partes habían acordado que un tercero neutral evaluara la situación familiar y emitiera recomendaciones sobre la custodia, y se había designado un tutor para representar los intereses de los niños.
Además, según consta en los documentos del caso, la propia MacAusland expresó que quería que “los tres fueran a Dios juntos”, lo que refleja el estado emocional en el que se encontraba al momento del hecho.
Las investigaciones también señalan que la mujer condujo hasta el puente Quechee Gorge con la intención de lanzarse, pero no logró hacerlo.
El motivo oficial del crimen aún no ha sido establecido por las autoridades.
El hecho ha conmocionado a la comunidad de Wellesley, donde los niños cursaban la primaria. Las autoridades escolares activaron apoyo psicológico para estudiantes, personal y familias afectadas.
Un vecino que conocía a los menores los describió como niños alegres y con intereses propios. “No eran solo víctimas, eran pequeños con personalidades; les gustaba leer y estar al aire libre”, expresó.