Lula tilda a Flávio Bolsonaro de «mequetrefe» y lo acusa de relacionarse con paramilitares

El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tachó este martes al senador Flávio Bolsonaro, su principal adversario en las elecciones presidenciales del domingo, de «mequetrefe« y lo acusó de relacionarse con grupos paramilitares.

El dirigente progresista elevó el tono contra el primogénito del exgobernante ultraderechista Jair Bolsonaro en un multitudinario mitin en la ciudad de Salvador, en el estado de Bahía, bastión tradicional de la izquierda brasileña, a cinco días de los comicios.

«Le dije a los empresarios: Esto es muy simple; o me escogen a mí o escogen a un mequetrefe cuya única experiencia es relacionarse con milicianos y tener una fábrica de chocolate para lavar dinero», dijo el aspirante del Partido de los Trabajadores (PT) ante miles de militantes.

Lula se refirió a las sospechas que arrastra Flávio Bolsonaro desde hace años y que lo vinculan con familiares y miembros de grupos paramilitares de Río de Janeiro, bandas formadas por policías y expolicías corruptos que controlan ciertas zonas de la ciudad, cuna electoral del bolsonarismo.

El senador llegó a ser investigado por supuestamente contratar a algunos de esos parientes de milicianos como funcionarios fantasma con el fin de apropiarse de sus salarios durante su etapa como diputado de Río. Ese dinero, según la Fiscalía, se blanqueaba a través de una tienda de chocolate.

Sin embargo, las pruebas clave del proceso fueron anuladas por la Justicia y el caso se archivó.

Lula instó también a Flávio a explicar su relación con Daniel Vorcaro, un banquero encarcelado por un fraude financiero millonario y que ayudó a financiar una película sobre la vida de Jair Bolsonaro, hechos que están bajo investigación.

Situación electoral actual

«Él (por Flávio) tiene que explicar si participaba en orgías. Porque Vorcaro, cuando no conseguía corromper solo con dinero, traía suizas, suecas y holandesas para hacer orgías en nuestro país, involucrando a mucha gente de la política«, señaló en alusión a reportajes de la prensa sobre las fiestas del banquero y sus invitados.

Lula y Flávio aparecen empatados técnicamente en los sondeos, que también anticipan máxima igualdad entre ambos de cara a una eventual segunda vuelta, que se celebraría el 25 de octubre.

En otro momento de su discurso, el jefe de Estado presumió de su gestión económica, con «la menor inflación acumulada en cuatro años, el menor desempleo de la historia y el mayor aumento de la media salarial».

No obstante, el líder progresista de 80 años dijo ser consciente de que «el pueblo aún está enfadado porque las cosas están caras«, de lo que culpó a la administración de su antecesor, Jair Bolsonaro, hoy en prisión domiciliaria por golpismo.

Lula, con bastante afonía en la parte final de su pronunciamiento, terminó el mitin confesando que su voz estaba «cansada» y que necesitaba descansar porque «mañana la lucha continúa«.

Con todo, presumió de vigor y aseguró estar en mejor estado de salud que cuando asumió por primera vez el poder con 57 años.

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