Irán ataca sector energético en países del Golfo Pérsico

Irán lanzó el miércoles por la noche una serie de ataques contra instalaciones energéticas en los países de la región del Golfo tras sufrir un nuevo revés: la muerte de su ministro de Inteligencia, asesinado en un ataque reivindicado por Israel.

El líder supremo, Mojtaba Jamenei, advirtió que los responsables del ataque pagarán por la sangre derramada, tras una serie de asesinatos de altos mandos.

Israel mató el miércoles al ministro de Inteligencia Esmail Jatib, un día después de anunciar que abatió al poderoso e influyente jefe del Consejo Superior de Seguridad Nacional, Alí Larijani.

El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, informó que Jatib fue «eliminado» en un bombardeo nocturno y anunció que su gobierno dio carta blanca al ejército para abatir a cualquier dirigente de la república islámica en el punto de mira.

Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la República Islámica, amenazaron el miércoles por la noche con intensificar sus ataques si el sector energético iraní volvía a ser blanco de ataques, tras un bombardeo contra una importante instalación de gas.

«Les advertimos una vez más de que han cometido un grave error al atacar la infraestructura energética de la República Islámica, cuya respuesta ya se está llevando a cabo», anunciaron en un comunicado difundido por los medios de comunicación iraníes.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, advirtió que los ataques contra infraestructuras energéticas pueden tener «consecuencias incontrolables», después de que el inmenso yacimiento de gas SouthPars-North Dome fuera blanco de un ataque.

Irán lanzó el miércoles por la noche una serie de ataques contra instalaciones energéticas en la región, especialmente contra la instalación de gas más grande del mundo, en Catar, donde hubo «daños considerables».

El gobierno de Catar anunció posteriormente la expulsión de dos diplomáticos iraníes.

A esto se suma el problema del bloqueo del estrecho de Ormuz, principal vía del comercio marítimo de hidrocarburos.

El presidente estadounidense, Donald Trump, está en una pugna con sus aliados para que lo ayuden en una misión militar para reabrir este paso.

– Nueva subida del petróleo –

El nuevo líder supremo iraní rindió homenaje el miércoles a Alí Larijani, cuyo funeral está previsto para el jueves en la ciudad santa de Qom, y prometió vengar su muerte.

Aunque «muy debilitada debido a los ataques contra sus dirigentes y sus capacidades militares», la República Islámica sigue en pie, reconoció la jefa de los servicios de inteligencia estadounidenses, Tulsi Gabbard, ante el Congreso de Estados Unidos.

Una de las principales consecuencias de este conflicto para la economía mundial es la subida del precio de los hidrocarburos. La cotización del Brent aumentó el miércoles casi un 5%.

Para contener el aumento del precio de la gasolina provocado por la guerra, Washington anunció una exención de 60 días a la Ley Jones, para permitir que embarcaciones con bandera extranjera transporten carga entre puertos estadounidenses.

Además, emitió una licencia para autorizar ciertas transacciones entre entidades estadounidenses y la petrolera estatal de Venezuela, PDVSA.

El presidente estadounidense ha vuelto a denunciar la negativa de sus aliados a ayudar a su país a garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, por el que, en condiciones normales, transita una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.

Esta grave crisis energética tiene consecuencias en todo el mundo. La compañía aérea SAS ha anunciado la cancelación de al menos un millar de vuelos en abril, pocos días después de haber aumentado ya sus tarifas, e Italia ha aprobado un decreto para reducir los precios del combustible.

En Líbano, segundo frente principal de la guerra, Israel mantiene su ofensiva contra el movimiento chií proiraní Hezbolá.

El centro de Beirut ha sido alcanzado por ataques israelíes que han causado 12 muertos, entre ellos un responsable de la cadena de televisión de Hezbolá.

Por su parte, la Unión Europea ha instado a Israel a cesar sus operaciones en el Líbano, preocupada por una situación humanitaria ya «catastrófica» con más de un millón de personas desplazadas.

Francomacorisanos: