El poder de las religiones

Las religiones tienen un inmenso poder sobre los seres humanos porque son fuente de fortaleza ante la adversidad, de alegría ante las buenas nuevas, y de transcendencia en la finitud de la vida humana. Circunscritas a la dinámica espiritual, son fuentes de inmensa satisfacción.

Pero las religiones no se circunscriben a lo espiritual, incursionan en todos los ámbitos de la vida. En la política imponen posiciones, y aún en las sociedades que han limitado su impacto en lo secular, toman posiciones públicas para moldear las decisiones.

La Biblia cuenta historias de expulsión de pueblos, de dominio de unos contra otros, de castigos, de liberación mesiánica o de espera. Roma dominó la tierra de Jesús, y la expresión al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios nunca ha logrado separar realmente el mundo terrenal del supernatural.

Las cruzadas cristianas tienen una larga historia, el colonialismo se fundamentó en un derecho del cristianismo, el sionismo se justifica a sí mismo en el judaísmo, con el islam se justifican agresiones e inmolaciones.

Las tres grandes religiones monoteístas del mundo están con frecuencia en el centro de las confrontaciones políticas en cualquier época.

Desde la década de 1970, las iglesias evangélicas blancas en Estados Unidos se articularon para ser base de apoyo político al Partido Republicano. No es por casualidad que casi la totalidad de los blancos evangélicos votan republicano.

Esa articulación se dio a partir de ofrecer votos a cambio de que ese partido asumiera en su plataforma política la restricción del derecho al aborto de las mujeres y de los derechos civiles LGBT.

A ese proceso se unió posteriormente la Iglesia católica, tanto en Estados Unidos como en el mundo. Y la conjunción de intereses entre ambas iglesias, evangélicas y católica, ha sido fundamento religioso del avance de la ultraderecha a nivel mundial.

La agenda luego incluyó otras temáticas como la ofensiva contra los inmigrantes, dentro del llamado cristianismo nacionalista como salvación de Occidente.

En el tema de los inmigrantes, sin embargo, comenzaron a surgir diferencias entre las iglesias evangélicas blancas y la católica, sobre todo por la posición a favor de los inmigrantes que tomó el papa Francisco y ha mantenido León XIV. También han surgido desacuerdos en las iglesias evangélicas latinas en Estados Unidos, más favorables a la migración por su feligresía.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha agudizado las diferencias entre el Gobierno de Trump y la jerarquía de la Iglesia católica, que ha tomado una posición abiertamente crítica de la guerra a partir de una teología del pacifismo. El papa León XIV lo hizo más visible a raíz de una oración de pastores evangélicos en la Casa Blanca a favor del Gobierno de Estados Unidos.

Esta semana, el presidente Trump ha externado públicamente su crítica mordaz contra el Papa, quien a su vez ha respondido contundentemente a favor de la paz.

Con el voto de muchos católicos alineados con la ultraderecha, ya veremos qué impacto político tiene el rifirrafe entre Trump y León XIV.

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