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El drama que afrontan zonas del Cibao debido a las inundaciones

La lluvia, esa que muchos reciben con anhelo ante las altas temperaturas del país, no siempre es motivo de celebración.

Para residentes de sectores como Arroyo Hondo, El Fondo de la Botella, La Unión, Nueva York Chiquito y otros barrios de la zona sur de Santiago, y otras localidades de la región del Cibao, cada aguacero representa una amenaza constante.

Para estas familias, cada gota de agua que cae incrementa la posibilidad de perder sus pertenencias e incluso de poner en riesgo sus vidas, pues sus viviendas levantadas a orillas de ríos y cañadas, quedan expuestas a desbordamientos repentinos que, en cuestión de minutos, pueden inundarlo todo y obligarlos a abandonar sus hogares.

Uno de los casos más grandes y recientes de inundaciones por desbordamiento de ríos, se encuentra en el municipio de Gaspar Hernández, en la provincia Espaillat, donde todo el centro de la ciudad, viviendas e infraestructuras comerciales, quedaron anegados por el agua. Mientras que en la zona montañosa de esta localidad, los deslizamientos de tierra afectaron en gran manera la producción agrícola de cacao y múltiples casas.

al borde del río yaque 

“Si uno no tiene una casa propia o no puede pagar algo que sea mejor, hasta que Dios quiera tenemos que estar aquí”, expresa Malvina, quien reside desde hace 16 años en Nueva York Chiquito y vende desayunos para su sustento.

Justo detrás de su vivienda corre el río Yaque del Norte, aunque su cauce supera los 290 kilómetros, basta un pequeño tramo para poner en riesgo a todo el barrio cuando las lluvias elevan su nivel, ya que la cercanía convierte cada crecida en una amenaza directa de perderlo todo. Vivir en estas condiciones no responde, en la mayoría de los casos, a una decisión voluntaria.

Muchos han nacido, crecido y formado sus familias en este lugar; otros llegaron empujados por la falta de alternativas habitacionales; la precariedad económica les ha dejado sin margen de elección.

“La gente dice a veces, pero ponte a pensar, tú no encuentras una casa que pague 3 o 5 mil pesos, y eso es lo que uno puede pagar aquí, más luz, agua y comida. Es lo que podemos”, sostiene una residente.

Lumina tiene 22 años viviendo en su casa. En ese tiempo ha visto cómo el desplazamiento de tierra provocado por el río ha derrumbado viviendas cercanas y cómo, con cada temporada ciclónica, resurgen promesas oficiales de desalojo que no se concretan.

condiciones precarias 

Otro lugar visitado por periodistas del Listín Diario es la demarcación de arroyo hondo donde se encuentran las comunidades de El Fondo de la Botella y La Unión, las cuales están divididas por una cañada por donde las personas deben cruzar para poder pasar de una a la otra, evitando salir a la carretera y dar la vuelta.

Este cauce, en precarias condiciones naturales y repleto de basura desprende olores molestos para los residentes de estos lugares, asimismo, según cuentan los comunitarios, hace a pena unos meses por las lluvias el agua subió tanto que terminó causando un desplazamiento de tierra que provocó que el camino por donde cruzan niños, envejecientes y el resto de los que viven ahí se derrumbara parcialmente, quedando un tramo estrecho de aproximadamente un metro de ancho, lo cual representa un peligro constante para quienes deben transitar por el lugar.

La mayoría de las personas que viven en estos lugares tienen vivienda propia y las pocas que son alquiladas las tienen nacionales haitianos, las personas que viven en este tipo de lugares coinciden en que se encuentran ahí porque es más barato o ya tienen su tierra propia ahí desde hace mucho.

“Las casas están demasiado caras, la gente no encuentra ni para comer menos para pagar una casa”, expreso Marianna Gonzales quien lleva 30 años viviendo en La Unión.

Además de esto, los niños del lugar según cuentan los resientes están acostumbrados a este ambiente y se han vuelto inmunes a enfermarse, muchos jóvenes han llegado a meterse a la cañada y pescar, alimento que luego ingieren.

perspectiva de la defensa civil 

Desde la dirección de la Defensa Civil en Santiago, Francisco Arias, aseguró que los sectores vulnerables a inundaciones se mantienen bajo monitoreo permanente, especialmente durante la temporada de lluvias. Indicó que comunidades ubicadas a orillas de ríos y cañadas figuran entre las más expuestas, debido a su localización en zonas de alto riesgo.

“Cada vez que hay situaciones, ellos son los que sufren las consecuencias por las inundaciones y por la ubicación donde están. Ahí tenemos muchas familias y, gracias a Dios, acatan el llamado que les hacemos”, expresó.

Arias sostuvo que, tras la intervención del arroyo de Gurabo, la capacidad de respuesta del organismo ha mejorado significativamente. Explicó que esta zona concentraba el mayor número de familias afectadas por su cercanía al cauce, lo que complicaba las labores preventivas y de evacuación.

El director también llamó a la población a asumir mayor responsabilidad en el manejo de los desechos sólidos, al señalar que la acumulación de basura es uno de los principales factores que agravan las inundaciones. “El cúmulo de basura y el sedimento son de las principales razones de las inundaciones.

Tenemos que contribuir tanto las autoridades como los comunitarios: ellos son responsables de recogerla, pero los ciudadanos de no lanzarla”, concluyó.

inundaciones en gaspar hernández y las ayudas 

Listín Diario realizó un levantamiento con comunitarios de Gaspar Hernández, a 11 días luego de que resultaran afectados por las inundaciones y deslizamientos de tierra producto de las fuertes lluvias y el desbordamiento del rio Joba durante la última semana de febrero.

Abel Ramos, uno de los moradores del centro de Gaspar Hernández, cuya casa quedó totalmente inundada por el rio, mientras él y su papá de 85 años permanecían encima de una mesa, indicó que las ayudas han ido llegando.

“Aquí trajeron una cama, una nevera y una estufa. Yo me anoté también para techo y pintura, pero eso es un proceso”, dijo.

Los residentes del centro de la ciudad, establecieron además, que las autoridades gubernamentales y locales, han ayudado con los equipos pesados para sacar el lodo y la suciedad de las viviendas, “al paso, porque son pocos equipos y es para todos, pero han venido”.

Asimismo, comunitarios de la zona alta del municipio, específicamente de la comunidad de La Piragua, indicaron que el Presidente se apersonó para tratar los daños con ellos, y que las autoridades del Banco Agrícola se han reunido en dos ocasiones con los productores de cacao, que resultaron damnificados.

Aunque establecieron que en cuanto a los daños en las viviendas, no han sido parte de ningún levantamiento.

el día de la tragedia 

Aproximadamente a la 1:00 de la madrugada del martes 25 de febrero, el estruendo del río Joba abriéndose paso entre las viviendas y comercios en el centro de Gaspar Hernández, provincia Espaillat, despertó por completo a sus moradores.

Todavía el jueves, las marcas en las paredes por encima de las ventanas, contaban una historia desgarradora: no hubo pérdidas humanas, pero muchos lo perdieron todo.

Comunidades como La Hoya, La Cueva de los Leones, el centro de la ciudad, El Caimán, La Gallera, la central de taxis, el área deportiva y toda la parte baja de Gaspar Hernández, quedó totalmente abnegada por la creciente del afluente. Viviendas y comercios, todo bajo agua.

Mientras que la zona alta, como la comunidad de Piragua y Bejuco Blanco, en la área montañosa, sufrieron cuantiosas pérdidas agrícolas y de viviendas por los deslizamientos de tierras, producto también de las intensas lluvias.

Aguas contaminadas.

De acuerdo con los habitantes de esas zonas, en tiempos anteriores, el agua de la cañada estaba en mejor condición, al punto de que podían usarla para quehaceres del hogar, actualmente cuando ocurren fuertes lluvias y el agua sube, deben proteger las entradas de las puertas para evitar que entren plagas como cucarachas y ciempiés que suben por el agua.