Justo cuando Haití acelera los preparativos para emprender una ofensiva definitiva contra el liderato y las estructuras de control de las pandillas, ha surgido ahora un inoportuno frente interno: un brote de fuertes protestas por el alza de los combustibles.
De acuerdo con crónicas del diario haitiano Le Nouvelliste y diversos medios digitales, el ambiente en Puerto Príncipe se mantuvo bajo extrema tensión hasta el cierre de la tarde de ayer martes.
Las manifestaciones, que iniciaron el lunes, ya han dejado un saldo trágico de al menos tres muertos en el área de Delmas, entre ellos dos manifestantes y un guardia de seguridad. Ante el bloqueo de las principales rutas y la parálisis económica, el gobierno de transición se vio obligado a distribuir kits alimentarios a unas 10,000 personas en condiciones de hambruna extrema, en un intento por frenar el descontento social.
Esta inestabilidad amenaza con debilitar los planes operativos de la Policía Nacional de Haití (PNH) y de las fuerzas de apoyo internacional.
Para lanzar una “guerra abierta” contra el crimen organizado, las autoridades necesitan concentrar sus fuerzas, pero, en este caso, las barricadas en arterias clave como Delmas, Bourdon y Frères obligan a dispersar los recursos para mantener el orden público, lo que resta personal en los focos controlados por criminales.
Además, una ofensiva de esta magnitud requiere el respaldo de la población. No obstante, el incremento de los combustibles, vigente desde el pasado 2 de abril, está asfixiando la economía familiar, lo que erosiona la confianza en el gobierno y otorga a las bandas un “regalo” apetecible.
Las pandillas suelen infiltrarse en estas protestas legítimas, como la que tienen lugar por la subida de los combustibles, para fortalecerse bajo el engaño de “proteger al pueblo” mientras la autoridad está distraída.
Según el decreto gubernamental, el ajuste responde al alza del crudo internacional derivado de la crisis bélica en Medio Oriente.
Los incrementos son bastante fuertes: la gasolina subió un 29% y el diésel un 37%. Bajo la nueva estructura, el galón de gasolina se sitúa en US$ 5.58, el diésel en US$ 6.54 y el kerosén en US$ 6.50.
El impacto ha sido inmediato. Las tarifas del transporte público se han disparado hasta un 100% en algunas rutas metropolitanas, y el encarecimiento de los fletes ya se refleja en los precios de la canasta básica.
Con el transporte paralizado y las rutas bloqueadas, el despliegue rápido de la recién activada Fuerza de Supresión de Bandas (GSF) enfrenta desde ya serias dificultades logísticas, dejando abierta una brecha que el crimen organizado intentará aprovechar por cualquier modo.
Muro en la frontera
Pese a la crisis e inseguridad que se vive en Haití, la República Dominicana continúa en la frontera por Dajabón la construcción activamente de la segunda fase del muro fronterizo, que será construido desde el sector La Sal hasta el distrito municipal de Capotillo. Alrededor de 4 kilómetros están prácticamente terminados, donde se puede observar el muro de concreto con su malla, según reporte de Goydi Reyes.



























