La Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación (CIAA) concentrará la siguiente fase de la investigación del accidente del avión ejecutivo Gulfstream G-200, matrícula N318JF, ocurrido el pasado 7 de junio en el Aeropuerto Internacional de La Romana, en determinar con precisión qué provocó la falla del motor derecho de la aeronave, considerada hasta el momento el principal aspecto pendiente por esclarecer.
El organismo explicó que, tras la publicación del informe preliminar del siniestro, los especialistas continuarán desarrollando un exhaustivo proceso de análisis técnico para reconstruir cada una de las etapas del vuelo y establecer la secuencia exacta de los acontecimientos que culminaron con el accidente, en el que fallecieron los dos pilotos de la aeronave.
Según la CIAA, entre los elementos que aún deben ser verificados figura la naturaleza de la pérdida de potencia del motor derecho y el momento preciso en que se produjo la avería, así como la forma en que esta afectó el desempeño del avión durante las maniobras de emergencia.
Asimismo, los investigadores buscarán determinar las razones que llevaron a la tripulación a ejecutar una maniobra de ida al aire (go-around) luego del primer intento de aterrizaje por la pista 11 del Aeropuerto Internacional de La Romana, así como las dificultades de control que experimentó la aeronave durante los minutos finales del vuelo antes del impacto.
La investigación abarcará igualmente el análisis del peso y balance del avión, las velocidades registradas durante las distintas fases del vuelo, la configuración de los sistemas de la aeronave, las condiciones meteorológicas existentes al momento del incidente, las actuaciones de la tripulación y la respuesta ofrecida por los organismos de emergencia que acudieron al lugar tras el accidente.
Como parte de las pesquisas, los técnicos examinarán minuciosamente la información contenida en los registradores de datos de vuelo (Flight Data Recorder, FDR) y de voz de cabina (Cockpit Voice Recorder, CVR), que ya fueron recuperados de entre los restos del aparato.
A estos análisis se sumarán los registros del radar, la información del sistema ADS-B y otros datos electrónicos disponibles, con el propósito de reconstruir cronológicamente el desarrollo del vuelo y determinar las circunstancias que derivaron en el siniestro.
El informe preliminar divulgado por la comisión establece que el Gulfstream G-200 había despegado desde el Aeropuerto Internacional de La Romana con destino a Austin, Texas, cuando poco después de iniciar el vuelo la tripulación declaró una emergencia al reportar la pérdida de potencia del motor derecho.
Tras esa situación, los pilotos intentaron regresar al aeropuerto para aterrizar por la pista 11, pero la maniobra no pudo completarse, por lo que realizaron un procedimiento de aproximación frustrada. Durante esos momentos informaron a la torre de control que enfrentaban serias dificultades para mantener el control de la aeronave.
Posteriormente intentaron un nuevo aterrizaje, esta vez por la pista 29. Sin embargo, el avión no logró detenerse dentro del área de la pista, se salió de la superficie pavimentada, sufrió el colapso del tren de aterrizaje y fue consumido por un incendio que destruyó completamente el aparato.
Dos tripulantes perdieron la vida a consecuencia del accidente
La CIAA reiteró que el documento divulgado corresponde únicamente a un informe preliminar de carácter técnico, elaborado conforme a los protocolos internacionales de investigación de accidentes aéreos, y aclaró que el mismo no atribuye responsabilidades ni determina causas definitivas.
Indicó que el informe final será emitido una vez concluyan todos los análisis técnicos, periciales y de laboratorio.