Tras horas de lluvias, sectores del Distrito Nacional y Santo Domingo Oeste están alarmados por las inundaciones que se produjeron tras el aguacero que ocurrió la madrugada del martes 7 de abril.
Cuando todo parecía ser solo una lluvia fuerte, moradores de distintos sectores contaron cómo aún permanecen en estado de shock al tener que abandonar sus viviendas en medio de la noche con sus hijos en brazos y desesperados por no tener un refugio donde acudir.
En la Yuca, el área conocida como las 800 por la cañada que lleva ese nombre, varias familias perdieron sus aparatos eléctricos como nevera, televisión y radio, además de quedar sin camas, muebles, comedores, comida y ropa.
En medio de la desesperación y angustia por ver sus ajuares inundados, sus pequeños llorando por el miedo y sin ideas claras, aún son las cosas que les duelen al recordar la madrugada del martes.
Sacando el agua y lodo que cubrió el piso hasta más de la mitad de la pared, lavando la ropa que pudieron salvar y sacando las pocas cosas que no se perdieron, la impotencia los conmovió al no recibir ayuda por parte de las autoridades más que limpiar la calle, y ayer proporcionaron un camión de comida cocida que lo distribuirá a quienes se aproximen a este.
Como parte del apoyo a 112 familias, la Escuela República de Costa Rica ha solicitado insumos a varias instituciones del Estado y a comunitarios que pudieron donar ropa y calzado para los familiares de los estudiantes del plantel.
“Hicimos comunicado como centro de acopio y esas familias que hemos identificado que tienen situaciones, y así nosotros poder darles respuesta. Cuando tengamos todas las ayudas o gran parte de ellas, las familias podrán venir al salón de actos y buscar comida enlatada, calzados, sábanas y algunas cosas que tengamos disponibles para ellos”, manifestó Regina Rodríguez, directora del plantel.
Al momento de la visita por la zona afectada se pudieron observar varios vehículos que el agua los cubrió y se encontraban varados. El personal del Ayuntamiento del Distrito Nacional, junto a un equipo de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), se encontraba limpiando la calle para remover todo el lodo que imposibilitaba el paso de los peatones.
Tengo más de 30 años viviendo aquí y nunca se me había inundado la casa como esta vez; se dañaron los muebles, la televisión, la cama, ropa y hasta la nevera, pero todo eso pasa después que me empezaron a trabajar con la cañada”, afirmó Mary.
Los comunitarios aclamaron a la alcaldía que les ayude con colchones para quienes perdieron los suyos.
los girasoles segundo
Con los ajuares a las afueras de las viviendas, y sacando la ropa aún con lodo, es la realidad en la que viven algunos residentes en Las Plantitas, en el sector Los Girasoles Segundo. La cañada que pasa cerca de sus viviendas se desbordó, cubriendo parte de sus casas.
Los afectados aseguraron que fue un camión con camas y fundas de alimentos, pero solo se vieron beneficiadas algunas personas y los que residen cerca de la cañada no alcanzaron a adquirir nada. Además, solicitaron que les proporcionen camiones de agua debido a que desde hace 15 días no llega el servicio del líquido y no cuentan con qué lavar las prendas de ropa que se les mojaron con la lluvia.
“Estoy tendiendo todo sin lavar porque no hay agua y nadie viene a traernos un poco. Anoche se me mojó todo en la casa y, para que el agua de afuera no entre a la casa, cerré la puerta y me quedé ahí encima de la cama hasta que en la mañana, cuando todo pasó, salí“, aseguró Ana Ramona Sánchez.
La directora del Colegio Profesora Margarita Báez, Alejandrina Severino, dijo que muchos de los documentos que tenía de los estudiantes se dañaron, otros fueron recuperados y expuestos al sol para secarlos, aunque perdieron las computadoras, bocinas y otros aparatos electrónicos.
“El agua entró a la oficina de la dirección y los cursos de abajo, pero eso pasó porque están construyendo en la cañada y las barrillas que aún están al descubierto atraparon la basura y eso no permitió que el agua pudiera correr”, dijo.
manoguayabo
Algunas calles de los sectores Hato Nuevo y San Miguel, en Manoguayabo, se inundaron hasta que los vecinos perdieron sus pertenencias. Muchos describieron esas lluvias como las más fuertes que les han tocado vivir, debido a que en otras ocasiones sus casas no se habían inundado hasta el punto de salir corriendo con los pequeños en brazos.
“Nosotros fuimos a las casas donde no había agua y nos íbamos moviendo hasta que se llenaron y el COE vino con un bote a sacarnos hasta la avenida para ir donde nuestros familiares. Todo fue horrible porque tenemos nuestros niños pequeños, una recién nacida, de 12 y 3 años”, explicó Elaina Martínez.
Las camas, muebles y ropas a las afueras de las viviendas daban la primera impresión de lo acontecido; todo lo que les costó esfuerzo y sacrificio tirados, llenos de lodo y algunos con lágrimas en sus mejillas limpiando lo poco que podían.
los alcarrizos
Las fuertes lluvias causaron el desborde del arroyo Lebrón, en Los Alcarrizos, provocando inundaciones y, en medio de la desesperación, varias personas fueron arrastradas por la corriente hasta que lograron ser salvadas por comunitarios.
“Fue un desastre terrible. Como a eso de las 2:00 de la mañana, el río subió en cuestión de segundos, sellando todas las casas de agua. Corriendo, se me entró un clavo; dos personas mayores se fueron por la corriente y pudimos salvarlas con soga; ahora están internadas. Eso nunca había pasado de esa manera, pero estas lluvias acabaron con todo y uno ve a la gente corriendo, sus muchachos en brazos”, contó Carolina Rojas, acongojada por recordar esa escena de angustia.
Luego de las lluvias, las familias quedaron asustadas y permanecen en casa de vecinos y familiares hasta que la provincia de Santo Domingo salga de la lista de alerta del Centro de Operaciones de Emergencia (COE).