Nueva York.- El presidente Luis Abinader llevó este miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas dos de las principales preocupaciones que, según planteó, afectan directamente a República Dominicana pese a originarse fuera de sus fronteras: el encarecimiento de los combustibles provocado por las guerras internacionales y la prolongada crisis de seguridad en Haití.
Durante su intervención en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el mandatario sostuvo que República Dominicana, por su condición de Estado insular en desarrollo, continúa expuesta a choques externos que tienen efectos directos sobre la economía nacional y la vida cotidiana de las familias.
Uno de los primeros temas abordados por Abinader fue precisamente el costo de la energía. “Mi país importa la totalidad de los combustibles que consume: no fijamos esos precios, nos impactan sin poder controlarlos”, afirmó el gobernante.
El mandatario relacionó esa vulnerabilidad con las guerras en Europa y Oriente Medio, que, según expresó, han elevado los precios internacionales de los alimentos y de la energía.
Su planteamiento ocurre después de varios meses en los que el Gobierno dominicano ha recurrido a subsidios para evitar que las fluctuaciones internacionales de los hidrocarburos se trasladen completamente a los precios internos.
En su discurso, Abinader sostuvo que esta dependencia energética constituye una de las razones por las que República Dominicana favorece la desescalada de los conflictos, la libertad de navegación y las soluciones diplomáticas.
Los combustibles: una crisis lejana que llega al bolsillo dominicano
Abinader utilizó el ejemplo energético para ilustrar cómo acontecimientos ocurridos a miles de kilómetros pueden convertirse rápidamente en un problema interno para países importadores.
República Dominicana depende de los mercados internacionales para abastecerse de combustibles, por lo que las variaciones del petróleo y de sus derivados pueden traducirse en mayores costos para transporte, generación eléctrica, producción y distribución de alimentos.
El mensaje presidencial fue que el país no tiene capacidad para determinar esas cotizaciones internacionales. “Situaciones que ocurren muy lejos de nuestras costas pueden golpear directamente la mesa de nuestras familias”, expresó.
Haití vuelve a ocupar una parte central del discurso
El otro gran eje de la intervención fue Haití. Abinader reiteró que la situación del país vecino constituye un problema de seguridad regional y afirmó que República Dominicana ha advertido desde 2021 sobre las consecuencias que puede tener la expansión de las bandas armadas.
El mandatario sostuvo que redes criminales controlan territorios, trafican armas y personas y reclutan menores. También hizo referencia a recientes episodios de violencia y al desplazamiento interno de alrededor de 1.5 millones de haitianos, cifras que utilizó para argumentar que la comunidad internacional no puede normalizar la crisis.
“No existe una solución dominicana”
Abinader volvió a utilizar este miércoles una de las frases centrales de la política exterior dominicana frente a Haití. “No existe una solución dominicana a la crisis haitiana, y ningún Estado ni organismo puede imponer a nuestro país que la asuma en su lugar”, declaró.
El jefe de Estado sostuvo que República Dominicana continuará protegiendo su frontera, aplicando sus leyes migratorias y fortaleciendo sus Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, aseguró que esas decisiones se ejecutarán dentro de las obligaciones internacionales asumidas por el país.
Para Abinader, la respuesta debe producirse dentro del propio territorio haitiano. “La solución de Haití está en Haití”, manifestó el mandatario.
También reclamó que la comunidad internacional convierta sus decisiones sobre Haití en acciones concretas. Según explicó, la fuerza internacional autorizada para enfrentar a las bandas dispone actualmente de apenas una parte de los efectivos contemplados.
Abinader planteó tres prioridades: completar el despliegue, hacer cumplir el embargo de armas y fortalecer las capacidades de la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema de justicia haitiano. También pidió sancionar a quienes financien o protejan a las bandas.
Según el presidente Abinader, el mandato de la fuerza vence el 30 de septiembre, por lo que Abinader pidió al Consejo de Seguridad renovarlo y garantizar que cuente con tropas y recursos suficientes. “Renovar sin completar sería prolongar una promesa sin cumplirla”, señaló.
Abinader defendió además el papel desempeñado por República Dominicana. Dijo que el país contribuyó a construir consensos internacionales, comprometió un aporte financiero proporcional al fondo correspondiente, ha facilitado logística y tránsito desde territorio dominicano y coopera con el régimen de sanciones.
También aseguró que hospitales dominicanos atienden personal vinculado a la misión internacional. Su mensaje fue que República Dominicana está dispuesta a colaborar, pero no a convertirse en el territorio sobre el cual recaiga la solución de la crisis del vecino país.
Pobreza, hambre e inversión también entran al discurso
Aunque Haití y el impacto energético ocuparon una parte importante de la intervención, Abinader aprovechó el escenario para presentar indicadores económicos y sociales que atribuyó a los avances recientes del país.
Según afirmó, la pobreza monetaria pasó de 25.8 % en 2019 a 14.6 % durante el primer semestre de 2026. También aseguró que República Dominicana salió del denominado mapa del hambre de la FAO y afirmó que el país alcanzó anticipadamente su meta de Hambre Cero.
En materia económica, señaló que República Dominicana ha recibido durante cuatro años consecutivos más de US$4,000 millones anuales en inversión extranjera directa y que en 2025 esa cifra superó por primera vez los US$5,000 millones.
Asimismo, dijo que las exportaciones alcanzaron cerca de US$16,000 millones y proyectó que el país recibirá más de 12 millones de visitantes durante 2026. Esas cifras fueron presentadas por el mandatario como resultados de estabilidad institucional, seguridad jurídica e inversión.
Abinader aprovechó además el escenario de Naciones Unidas para reclamar cambios en la manera en que los organismos internacionales clasifican y financian a los países de renta media.
Argumentó que utilizar principalmente el ingreso per cápita puede ocultar vulnerabilidades estructurales. Por eso pidió que las instituciones financieras internacionales incorporen el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional y otros criterios que permitan medir las limitaciones de pequeños Estados insulares.
Cambio climático y sargazo
El presidente también incorporó la agenda climática. Sostuvo que para República Dominicana el cambio climático no es un concepto abstracto, sino una vulnerabilidad que afecta directamente al territorio.
Mencionó el aumento del nivel del mar y el sargazo como dos amenazas particulares para el Caribe. Recordó que República Dominicana impulsó el reconocimiento internacional del sargazo como un problema ambiental que trasciende las fronteras nacionales y reclamó mayor acceso al financiamiento climático. Abinader también señaló que el país avanzó hacia la ratificación del acuerdo internacional sobre diversidad biológica marina en zonas fuera de jurisdicciones nacionales.