Las calles del Distrito Nacional siguen teniendo sus riesgos y las personas aún sienten el temor a ser asaltadas, pero entre quienes viven y caminan diariamente por estos sectores se tiene la percepción de que: «la delincuencia ha disminuido y la presencia policial es más frecuente».
Esa idea fue recolectada durante un recorrido del LISTÍN DIARIO por: Villa Consuelo, Villas Agrícolas, 27 de Febrero, Gualey, entre otras zonas, realizados en momentos en dónde la seguridad ciudadana vuelve a ocupar un lugar importante en la población, luego de varios hechos delictivos, operativos y enfrentamientos entre agentes policiales y personas buscadas por las autoridades.
La Policía Nacional informó recientemente que 85 personas se entregaron voluntariamente en el mes de septiembre, todas vinculadas a investigaciones por homicidios, heridas, delitos contra la propiedad, agresiones y otros casos. La institución también habló sobre operativo y enfrentamientos contra los “delincuentes”.
En medio de esas acciones, las preguntas llegaron a las calles del Distrito Nacional: ¿se sienten seguros los que viven en estos barrios?
“Hace un tiempo, aquí ni siquiera se podía estar sentado en una silla, porque había demasiado tigueraje. Ahora mayormente el delincuente se ha ido para afuera o lo han matado, actualmente el problema es la música alta en horarios nocturnos”, expresó Peribarito Mejía.
En los barrios visitados, una fotografía se repite: vehículos policiales que recorren las calles y agentes que forman parte de la vida cotidiana.

Para algunos residentes, la presencia policial tiene una explicación sencilla de entender: el destacamento queda cerca. Pero para otros es diferente. No se trata solamente de la ubicación de un cuartel, sino de una vigilancia que sienten con mayor frecuencia que en años anteriores.
“A nivel general existe mucha delincuencia, pero aquí en esta zona de Gualey no hay, porque el destacamento está ahí mismo al frente”, comentó Julio García.
En el sector 27 de Febrero, los residentes destacaron que el patrullaje policial es constante, pero según los residentes la presencia policial no resuelve el problema, pero sí genera una sensación de acompañamiento entre quienes transitan.

“La seguridad es buena”
La frase puede verse sencilla, pero tiene otro significado cuando se pone delante de lo que cuentan los moradores sobre los años anteriores.
“Yo tengo 54 años aquí y en ese tiempo no me ha pasado nada”, expresó Pablo Peña.
El mismo cambio de percepción aparece en otros sectores del recorrido.
Algunos residentes recuerdan periodos en que salir después de una hora determinada implicaba tomar más precauciones. Hoy en día aunque las personas mantienen su cuidado afirman que pueden transitar con mayor tranquilidad en cualquier hora del día.
“Bueno, aquí la seguridad es buena en comparación con hace dos años, ya la gente está tranquila. La gente lo que quiere es buscar su comida”, describió José Graviedo.
El miedo persiste
Decir que la delincuencia ha disminuido no quiere decir que los residente se sientan totalmente seguros.
En las conversaciones, el temor sale a luz en diferentes formas: evitar algunas calles, caminar con el teléfono guardado, mirar quién camina detrás o escoger regresar temprano a casa.
Son esas pequeñas decisiones que aparecen en una estadística, pero que forman parte de la manera en que una persona calcula la seguridad de su propio barrio.
Para algunas personas, la seguridad se relaciona con algo cotidiano como caminar hasta un colmado, regresar del trabajo a su casa o sentarse al frente de su residencia.
Una idea que coincide con los datos oficiales
Según la Policía Nacional, al 25 de septiembre la tasa de homicidios se situaba en 7.36 por cada 100,000 habitantes, mientras que los robos registraban una reducción del 40.5% frente al periodo del 2025.
Los datos oficiales también señalan que durante los primeros 25 días de septiembre 17 personas se entregaron por casos de homicidio y 21 por delitos contra la propiedad, además de otras entregas vinculadas a heridas, agresiones, armas ilegales y otros hechos delictivos.
La presencia policial en los barrios
Entre los testimonios recopilados, la presencia policial fue uno de los pocos elementos en los que todos coincidieron.
Algunos residentes consideran que la cercanía de los destacamentos explica en parte la vigilancia. Pero otros señalan que las patrullas no pasan por simple ocasión, sino que forman parte de la rutina de los sectores.
Entre tranquilidad y preocupación
La imagen que dejan los recorridos por estos sectores no es la de barrios donde el problema de la delincuencia hay desaparecido.
Los moradores señalaron que reconocen cambios en cuanto a la seguridad desde unos atrás hasta el momento, pero siguen tomando ciertas precauciones.
En el mismo contexto mencionan que valoran las patrullas policiales que se han convertido en una fuerte presencia en las calles de sus sectores.
El miedo todavía sale a la luz en distintas partes del Distrito Nacional, pero en las calles se empiezan a escuchar frases como: “antes era peor”

























