El Portal De San Francisco De Macorís

Las izquierdas y su práctica política irracional

La unión de las izquierdas, aunque sea meramente electoral, no de unión orgánica, es un casi imposible, o peor, una reproducción del Mito de Sisifo, en España.

Si se participa en procesos electorales, se supone que es con ánimo de ganar o de obtener el máximo de votos. Y esto debe llevar a un análisis objetivo  de como se puede rentabilizar la participación electoral.

 Para ello hay que responder a las preguntas: ¿Cómo podemos obtener màs votos, y por tanto, mayor número diputados? ¿Yendo solos o en coalición?

En un sistema proporcional puro, se fomenta la diversidad y la multiplicación de partidos. En el sistema vigente en España, proporcional corregido, se premia a los partidos o coaliciones, que obtienen mayor número de votos.

En un cálculo racional esto debería conducir a fomentar las coaliciones. Pero para las izquierdas espaňolas eso no interesa. Lo que interesa son los egos personales, la revanchas, los odios y resentimientos. Aunque todo eso se trata de ocultar con las consabidas falsedades de apelaciones a «principios», «valores» y otros subterfugios.

El problema está en que algunos  partidos de izquierdas no articulan los intereses de la clase trabajadora, sino los de sus dirigentes o «figuras señeras».

En mi caso personal, soy un partidario de un Frente electoral de las izquierdas, mejor aún, con el PSOE incluído. Aunque esto hoy no parece factible.

En las elecciones autonómicas de Aragón,  celebradas el 7 de febrero y ganadas por el PP, pero sin lograr la mayoría absoluta que le permita formar gobierno. El PSOE quedó en segundo lugar, perdiendo cinco diputados.

El tercer lugar, lo obtuvo VOX, con unos 117 mil votos (17,89%), y 14  diputados. Las izquierdas plurales (sin el PSOE) , yendo divididas y sumando sus votos, obtuvieron cerca de 90 mil votos (13,63%). Por tanto, si hubieran ido unidas, obtendrían unos 10-11diputados autonómicos, pero desunidas obtuvieron 8 diputados.

Este sería el principal argumento electoral para ir unidos. Si su concepción política fuera racionalista, pero no lo es. Por más que digan lo contrario, su filosofía política es el irracionalismo, lo que conduce, según Lukács, a un asalto a la razón.

De manera que lo que prima en cada grupo no es la búsqueda del interès de sus posibles electores, el interés de la región o autonomía,  por no hablar del interes general. Lo que está por encima de todo, lo que prima en sus decisiones, son  sus prioridades grupales, que en última instancia son las de sus grupos dirigentes.

Y así van, ellos, y conducen al atolladero, a todos los ciudadanos de ideas y sentimientos de izquierda.