Hace 10 años la policía del condado de Orange arrestó a Michelle Hadley, una estudiante de posgrado en Administración de Empresas, quien presuntamente utilizó el ciberacoso para amenazar de muerte y planear un complot de «fantasía de violación» en contra de Angela Diaz, la esposa de su expareja Ian Diaz.
Sin embargo, a medida que la investigación avanzaba salieron nuevas pruebas a la luz, surgiendo una interrogante: ¿quién era la víctima?
Netflix, en su labor de plataforma de streaming, estrenó el pasado 23 de julio Una tóxica historia de amor, un documental dividido en tres arcos que narra los hechos que destinaron al delito desde la perspectiva de personajes fundamentales en esta historia.
El caso comenzó a tomar forma en junio de 2016, cuando el matrimonio se comunicó con las autoridades de Anaheim, California, para denunciar un patrón de acoso sistemático.
Durante semanas, Angela recibió correos electrónicos bajo el alias «Lilith is Truth» (Lilith es la verdad), los cuales incluían un lenguaje religioso y la tildaban de «pecadora».
La situación alcanzó un nivel crítico cuando comenzaron a publicarse anuncios en línea donde se invitaba a hombres a presentarse en el apartamento de la pareja para cometer una agresión sexual.
Con estos indicios, las autoridades procedieron a detener a Michelle en julio de ese mismo año. Tras pasar 88 días en prisión preventiva, una pregunta seguía en el aire: ¿cómo consiguió Ian persuadir de forma gradual a los investigadores de que su expareja estaba detrás del ciberacoso?
La respuesta expone una de las aristas más crudas: el abuso de poder. Al ser un US Marshal (alguacil federal), Ian utilizó su posición para manipular el sistema. La policía de Anaheim sintió la obligación de respaldar a «uno de los suyos», otorgándole una credibilidad ciega que validó el arresto de Michelle sin cuestionar las inconsistencias iniciales.
El rastreo de las direcciones IP demostró que el hostigamiento provenía del propio apartamento del matrimonio Diaz. El documental, que actualmente se encuentra en el Top 10 de tendencias de Netflix en Estados Unidos, profundiza en la toxicidad y manipulación.
A través de entrevistas, la producción desentraña el historial de engaños de Ángela y su tendencia mitómana, la cual continuó aun luego de haberse casado con Ian.
El perfil de este es igual de complejo; su necesidad extrema de control le costó una condena de 10 años de prisión en 2023.
A pesar de las condenas y diferentes declaraciones, el caso deja algo sin resolver. Como señala en el documental el agente especial del Departamento de Justicia, Jason Higley, es muy probable que la verdad absoluta nunca salga a la luz.
Solo Angela e Ian saben con exactitud qué sucedió puertas adentro de ese condominio y quién redactó cada correo, lo que significa que los únicos testigos reales de esta conspiración son ellos mismos y que, en definitiva, no son narradores de fiar.


























