El 20 de junio, lo que había comenzado como un viaje familiar para conocer Bahía de las Águilas terminó en una tragedia que, en cuestión de segundos, cambió para siempre la vida de una familia de diplomáticos estadounidenses con asiento en la República Dominicana.
Su madre, Olga Gómez, aún narra con dolor la tragedia que le arrebató a su hija de sus brazos.
Gabriela, de 20 años, quien se graduó del colegio Carol Morgan y cursaba una licenciatura en Economía y Relaciones Internacionales, con énfasis en francés, en la Universidad Georgia Tech, había entrado al agua junto a sus padres y su hermano menor para practicar snorkeling. El grupo estaba acompañado por una pareja de biólogos que les explicaba las características de los corales y del ecosistema marino.
Estaban juntos y cerca de la orilla. Una de las guías llevaba una boya y, antes de entrar al agua, les había explicado las medidas de seguridad.
Entonces apareció una lancha.
La embarcación se acercó a gran velocidad mientras el grupo se encontraba en el agua. La guía comenzó a gritar y a levantar los brazos para advertir al conductor. Desde la orilla, otra persona también gritó.
Pero la lancha no se detuvo y pasó por encima del grupo.
A la madre de Gabriela la embarcación le pasó muy cerca. A su padre llegó a golpearlo. Gabriela, que se encontraba unos metros más atrás, recibió el impacto directo.
«Vemos que ella está gritando desesperada y levantando los brazos y entonces en ese momento nosotros volvemos a mirar hacia nuestro lado derecho y vemos esta lancha que viene a alta velocidad encima de nosotros», relató la madre de Gabriela, al reconstruir lo ocurrido.
Cuando el padre llegó hasta su hija, se dio cuenta de que estaba gravemente herida.
El agua comenzó a llenarse de sangre, cubriéndola totalmente de rojo.
Gabriela tenía una herida profunda debajo del brazo izquierdo y otra lesión de gravedad en una de sus piernas. Su familia la subió a la embarcación y trató de mantenerla con vida mientras esperaba la llegada de una ambulancia, mientras Gabriela se desvanecía y volvía en sí.
Poco después llegó la ambulancia. Su madre subió con ella y durante el trayecto intentó mantenerla despierta.
«Yo le decía a Gaby: ´abre los ojos y trata de quedarte conmigo´», recuerda.
La joven le decía que no podía respirar.
Su madre intentaba tranquilizarla y ayudarla a respirar lentamente.
- Pero el estado de Gabriela empeoraba: «Mami, es que yo no te veo», le dijo.
Al llegar al hospital de Pedernales, los médicos intentaron controlar el sangrado y estabilizarla, pero Gabriela entró en paro respiratorio. Los médicos pidieron sangre y comenzaron las maniobras de emergencia, pero no pudieron salvarla.
Un viaje esperado por años
La familia había salido de Santo Domingo el 19 de junio. Desde que llegaron a República Dominicana, en 2021, tenían pendiente conocer Bahía de las Águilas, pero las prácticas de voleibol de Gabriela, sus estudios y las dificultades para encontrar un fin de semana que coincidiera habían ido aplazando el viaje.
El primer día disfrutaron de una tarde tranquila y contrataron para el día siguiente una excursión de snorkeling con una pareja de biólogos que les habían recomendado precisamente por sus conocimientos de la zona.
El recorrido incluía explicaciones sobre los corales, las tortugas y el ecosistema del Parque Nacional Jaragua. La familia esperaba visitar varios puntos para practicar snorkeling.
Según el relato de la madre, antes de entrar al agua la guía les explicó que debían mantenerse juntos y cerca de la boya. La familia sostiene que cumplió con las instrucciones recibidas y que se encontraba en un área cercana a la orilla cuando ocurrió el accidente.
«Nosotros no estábamos en el medio del mar, nosotros no estábamos solos, nosotros no estábamos sin ninguna precaución», afirma Gómez.
Para la familia, la tragedia pudo evitarse.
Gabriela: una joven que quería conocer el mundo
Gabriela era hija de dos diplomáticos estadounidenses y había crecido con una marcada vocación por conocer otras culturas.
Nació en Puerto Rico el 22 de diciembre de 2005 y estaba a pocos meses de cumplir 21 años.
Estudiaba Economía y Relaciones Internacionales, con énfasis en francés, en Georgia Tech. En la universidad había logrado destacarse tanto por su rendimiento académico como por su participación en diferentes programas.
En los últimos meses de su vida tuvo además la oportunidad de trabajar en la oficina política de la embajada de Estados Unidos en República Dominicana.
Quería aprender sobre relaciones internacionales y entender cómo podía aportar al país.
«Era un motor«, la describe su madre.
Su familia la recuerda como una joven independiente, inquieta y llena de sueños.
Una investigación que sigue abierta
Tras la muerte de Gabriela, la embajada de Estados Unidos activó sus protocolos de asistencia a la familia. Gabriela y su madre fueron trasladadas en un helicóptero médico hasta Santo Domingo, mientras su padre y su hermano viajaron en un helicóptero de la Fuerza Aérea.
La investigación quedó inicialmente en manos del Departamento de Justicia, según explicó la madre, y posteriormente la familia contrató abogados para dar seguimiento al proceso.
De acuerdo con la información proporcionada por la familia, dos personas viajaban en la lancha: un capitán y un ayudante. El hombre identificado como capitán permanece detenido, mientras que el ayudante no está detenido.
Según informó a Diario Libre el fiscal de Pedernales, Dervio Heredia, el capitán fue identificado como Robinson Radhamés Hernández Urbáez vinculado a la empresa Surtravel, para la cual trabajaba. Hasta el momento es la única persona detenida.
También informó que el Juzgado de la Instrucción de Pedernales aplazó la audiencia para el próximo martes 19 de agosto, con el propósito de que los padres de Gabriela puedan estar presentes.
Los familiares quieren que la investigación determine no solamente quién manejaba la embarcación, sino también si existen otras responsabilidades detrás de lo ocurrido.
«Hay diferentes niveles de responsabilidad, desde la más inmediata hasta la más general», sostiene Gómez.
La familia también quiere saber qué controles existen para evitar que embarcaciones circulen a alta velocidad cerca de personas que realizan actividades acuáticas.
Que no sea una tragedia más
A casi dos meses de la muerte de su hija, Olga Gómez reconoce que su familia atraviesa un proceso de duelo y trauma que requiere acompañamiento psicológico, pero también ha encontrado una razón para seguir adelante: La familia quiere que la muerte de Gabriela produzca cambios.
«Queremos que esto no pase, queremos que se tome acción», afirmó Gómez.
Otras tragedias
La tragedia que terminó con la vida de Gabriela no es el primer accidente fatal registrado en las aguas de Bahía de las Águilas.
En mayo de este año Stavros Floros, concursante griego de Survivor Grecia, de 21 años, fue impactado por la hélice de una embarcación turística mientras practicaba pesca submarina durante un descanso de las grabaciones en Isla Saona.
El accidente le provocó la amputación de la pierna izquierda por debajo de la rodilla y lesiones graves en el tobillo derecho. El reality fue suspendido temporalmente.
Mientras que en marzo de 2016, el turista francés Alexis Jonathan, de 27 años, murió después de que una lancha le pasara por encima mientras buceaba en Bahía de las Águilas. El extranjero recibió golpes en la cabeza y en un brazo.
Según la información publicada entonces, el capitán de la embarcación perteneciente al Rancho Típico La Cueva de la Bahía se desmayó al darse cuenta de lo ocurrido.
Dos años después, en enero de 2018, una nueva tragedia involucró a dos embarcaciones que chocaron frente a Bahía de las Águilas. En el accidente murieron una niña de nueve años, Katherine Luna, y Norberto Almonte, de 69 años, quienes participaban en una excursión junto a otras personas.
La niña murió en el lugar, mientras que Almonte falleció cuando era trasladado desde Pedernales hacia Santo Domingo. Tras el hecho, residentes de la zona cuestionaron las condiciones de seguridad de la playa y señalaron la falta de salvavidas y las deficiencias en la asistencia médica.
En enero de 2023, otro turista, esta vez de nacionalidad española, resultó herido después de ser impactado por un bote mientras se bañaba en las aguas de Bahía de las Águilas.
El hombre sufrió una fractura en la pierna derecha y golpes en distintas partes del cuerpo. Sus acompañantes cuestionaron entonces que la playa no contara con un área de primeros auxilios, pese a la cantidad de visitantes que recibe.